San Columbano

por Quetzali Hernández
0 comentarios

Pbro. Adrián Ramos Ruelas

D“onde hay lucha, hay valor, entusiasmo, fidelidad. Donde no la hay, queda vergüenza y miseria. Sin lucha, dice el Apóstol, no hay corona”

Mártires, confesores, monjes, vírgenes, doctores, sacerdotes, matrimonios, laicos, etc. Todos estamos llamados a la santidad. Después de la época sangrienta de las persecuciones contra los cristianos en los tres primeros siglos, aparece con fuerza el monacato después de la paz motivada por el Emperador Constantino en el año 313. Este estado de vida ha generado santidad en sus diversas formas, personal o comunitario. Hoy nos ocupamos de un Santo monje, San Columbano.

Este gran hombre nació en Irlanda en el 543. Desde pequeño mostró una clara inclinación para la vida consagrada.

Al salir de Irlanda recorrió Europa Occidental. Unas veces fue rechazado y otras, acogido. Fue fundador de diversos monasterios y abadías desde las cuales salía un resplandor cultural y religioso dignos de toda alabanza.

Esos monasterios fueron el foco para la culturización y cristianización de la época. Su estilo de vida fue austero y así se lo exigía a los monjes, pues gracias a ella, encontraron un camino para la santidad muchos de ellos.

El monasterio más célebre fue el de Luxeuil, al que confluyeron monjes francos, galos y burgondeses. Fue durante dos siglos el centro de vida monástica más importante en todo el Occidente.

En el año 610 tuvo que salir de Francia porque la reina Brunehaut lo perseguía, dado que le había echado en cara todos sus vicios y crímenes.

Pensaba volver a Irlanda pero se quedó en Nantes. También tuvo que huir por los Alpes hasta que encontró acogida y refugio en Bobio, al norte de Italia, en la región de la Emilia Romagna, provincia de Piacenza.

Aquí fundó su último monasterio y en él murió en el año 615. La regla monástica original que dio a sus monasterios tuvo gran influencia por toda Europa durante más de dos siglos.

La obra de Columbano incluye poemas, cartas, sermones, una regla monástica y un penitencial. Muchos pueblos, regiones y lugares están bajo su patrocinio.

ENSEÑANZAS:

  1. Su empeño en fundar, habiendo descubierto en el monacato un estilo de vida propicio para el encuentro con Dios, ideal para la perfección evangélica.
  2. La apertura a la voluntad de Dios. Las circunstancias de la vida lo motivaron a desplazarse haciendo mucho bien a su paso.
  3. Su enorme influencia religiosa, cultural y social en la Europa de la Edad Media.

SANTORAL / NOVIEMBRE

  1. San Columbano, monje irlandés.
  2. Santos Andrés Dung y compañeros mártires de Vietnam.
  3. Santa Catalina de Génova.
  4. San Juan Berchmans, copatrón de la juventud.
    27.Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa.
  5. Santa Catalina Labouré, religiosa, Hija de la Caridad.
  6. San Saturnino de Tolosa, obispo.

También te puede interesar