“Desconocer las Escrituras es desconocer a Cristo” (San Jerónimo).
El 30 de septiembre celebramos a San Jerónimo, su nombre completo fue Sofronio Eusebio Jerónimo. Nació en Estridón, en la actual Croacia. Nació alrededor del año 347. Recibió una sólida educación y, apoyado por sus padres, perfeccionó sus estudios en Roma. Allí se entregó a una vida poco edificante en un primer momento, pero luego hizo reflexión y un sincero arrepentimiento, recibió el Bautismo y optó por la vida contemplativa. Por esta razón se mudó a Aquileia y se convirtió en parte de una comunidad de ascetas. Partió luego para el Oriente. Permaneció uno años en Antioquía, donde perfeccionó su conocimiento del griego, y luego se retiró como ermitaño en el desierto de Chalkis, al sur de Alepo. Aprendió hebreo y transcribió códigos y escritos de los Padres de la Iglesia. Fueron años de meditación, soledad e intensa lectura de la Palabra de Dios, que también lo llevaron a reflexionar sobre la brecha entre la mentalidad pagana y la vida cristiana. En el año 379 fue ordenado Sacerdote. El Papa Dámaso lo eligió como su secretario y consejero y lo invitó a realizar una nueva traducción de los textos bíblicos al latín. Fundó un círculo bíblico e inició el estudio de la Escritura con mujeres de la nobleza romana. A la muerte del Papa regresó a Oriente. En el año 385 se embarcó en Ostia para llegar a Tierra Santa, acompañado por algunos de sus fieles monjes y de un grupo de sus seguidores, entre ellos la noble Paula con su hija Eustoquia. Pasó el resto de su vida en Belén, dedicándose siempre a la Palabra de Dios, a la defensa de la fe, a la enseñanza de la cultura clásica y cristiana y a la acogida de peregrinos. Fue un hombre impetuoso y a veces polémico. A él le debemos la primera traducción al latín de la Biblia, la llamada Vulgata – con los Evangelios traducidos del griego y el Antiguo Testamento del hebreo – que aún hoy, en su versión revisada, sigue siendo el texto oficial de la Iglesia latina. Gracias a él, septiembre recibe el nombre del mes de la Biblia. Murió en su celda, cerca de la Gruta de la Natividad, el 30 de septiembre probablemente en el 420. Fue proclamado Doctor de la Iglesia en 1567 por San Pío V.
ENSEÑANZAS:
La misma Palabra contribuyó a pulir su carácter y mejorar su comportamiento.
Facilitó los estudios bíblicos por su importante traducción al latín.
Nos motiva al estudio apasionado de la Palabra de Dios.
SANTORAL: SEPTIEMRE
San Wenceslao, rey de Bohemia.
Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael.
San Jerónimo, Padre y Doctor de la Iglesia Latina.
OCTUBRE
1. Santa Teresa de Lisieux. Doctora de la Iglesia. Monja carmelita.