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San Juan Crisóstomo

por Michelle Fletes Rubio
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Pbro. Adrián Ramos Ruelas

“Desconocer las Escrituras es una gran pérdida: ignorar la Palabra de Dios es quedarse sin la luz. La lectura de la Biblia es alimento del alma, es medicina para quien está herido, es defensa contra las tentaciones, es fortaleza para el que lucha. Que nadie diga: yo no tengo tiempo para leer la Escritura.
Más bien digan: no tengo tiempo para no leerla, porque si no me fortalezco con ella, me perderé fácilmente.”
En este mes de septiembre seguimos considerando a aquellos santos que tuvieron contacto profundo con la Sagrada Escritura y alcanzaron la vida perfecta. Juan Crisóstomo, cuyo apelativo significa “Boca de oro”, brilló por su extraordinaria elocuencia en la predicación.
Es ahora uno de los grandes Padres y Doctores de la Iglesia de Oriente.
Nació en Antioquía, alrededor del año 347, mostró desde muy joven gran inteligencia y amor por los estudios. Su madre, Antusa, era una mujer profundamente cristiana que influyó de manera decisiva en su vida espiritual. Estudió retórica con Libanio, uno de los oradores más célebres de su tiempo, quien llegó a decir que Juan hubiera sido su mejor sucesor “si los cristianos no se lo hubieran robado”.
Tras una juventud dedicada a la formación, decidió entregarse por completo a Cristo. Se retiró por algunos años al desierto para llevar vida de asceta, practicando ayunos y una intensa oración. Pasando por dificultades su salud se debilitó y se vio obligado regresar a Antioquía, donde fue ordenado Diácono en el año 381 y Sacerdote en el 386. Allí destacó como predicador en la Catedral, ganándose rápidamente el cariño y la admiración del pueblo por la claridad con la que explicaba las Escrituras y denunciaba las injusticias sociales, en la que se vio enfrentad o a diferentes críticas y situaciones complicadas, pues se mostraba fiel a la verdad sin retroceder, a la vez que exhortaba a una sincera conversión.
En el año 398 fue elegido patriarca de Constantinopla, la capital del Imperio. Ahí se ganó la enemistad de la corte imperial y de muchos Obispos que no toleraban sus denuncias contra el lujo, la corrupción y los abusos de poder. A causa de estas tensiones, fue desterrado varias veces. Aunque el pueblo lo amaba, sus enemigos lograron enviarlo al exilio definitivo, donde sufrió grandes privaciones hasta morir el 14 de septiembre del año 407.
Sus últimas palabras fueron: “Gloria a Dios por todo”. Sus homilías siguen siendo modelo de predicación cristiana. Junto con San Basilio, San Gregorio Nacianceno y San Atanasio, es considerado uno de los más grandes Padres de la Iglesia de Oriente.

SANTORAL
7 de septiembre. Santa Regina. Mártir francesa.
8. La Natividad de la Santísima Virgen María.
9. San Pedro Claver. Misionero jesuita en Colombia.
10. San Nicolás de Tolentino. Fraile agustino italiano.
11. San Pafnucio de Egipto. Monje y Obispo.
12. Dulce nombre de María.
13. San Juan Crisóstomo, Padre y Doctor de la Iglesia

ENSEÑANZAS:

1.La Biblia es el alimento diario que fortalece el alma.
2. Esa fuerza nos ayuda a vencer las tentaciones.
3. La Palabra Santa debe vivirse, no sólo escucharse. Con el tiempo y la constancia al leerla será posible ponerla en práctica.

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