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SANTA TERESITA DE LISIEUX, Una reina patrocina la misión

por Gabriela Ceja Ramirez
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Pbro. Adrián Ramos Ruelas

La Iglesia está hecha para evangelizar: esa es su principal misión. Llevar el mensaje del Evangelio a quien no lo conoce o a quien, habiéndolo conocido, parece haberlo olvidado. Para lograrlo, se requieren grandes colaboradores con un corazón ardiente como el de una joven monja carmelita, Santa Teresa de Lisieux.

Nacida en Alencon, Francia, hija de padres santos, Martin y Celia, hermana de varias religiosas, la mayoría del Carmelo, expresó desde muy joven su ideal de consagrarse también como religiosa carmelita adelantando mucho en virtud.

Tras llevar una vida corta, pero llena de entrega y amor a Dios con una espiritualidad original, la del abandono de un niño en brazos de su padre, tipificada como el Camino de la Infancia Espiritual, esta joven mujer adquirió el título de Doctora de la Iglesia en 1997.

Considerada Patrona de las Misiones de todo el mundo al lado de San Francisco Javier, nos dejó en su “Historia de un alma” el origen de este gran deseo:

“Al mirar el cuerpo místico de la Iglesia, yo no me había reconocido en ninguno de los miembros descritos por san Pablo; o, mejor dicho, quería reconocerme en todos ellos… La caridad me dio la clave de mi vocación. Comprendí que si la Iglesia tenía un cuerpo, compuesto de diferentes miembros, no podía faltarle el más necesario, el más noble de todos ellos. Comprendí que la Iglesia tenía un corazón, y que ese corazón estaba ardiendo de amor. Comprendí que sólo el amor podía hacer actuar a los miembros de la Iglesia; que si el amor llegaba a apagarse, los apóstoles ya no anunciarían el Evangelio y los mártires se negarían a derramar su sangre…

Comprendí que el amor encerraba en sí todas las vocaciones, que el amor lo era todo, que el amor abarcaba todos los tiempos y lugares… En una palabra, ¡que el amor es eterno…! Entonces, al borde de mi alegría delirante, exclamé: ¡Jesús, amor mío…, al fin he encontrado mi vocación! ¡Mi vocación es el amor…! Sí, he encontrado mi puesto en la Iglesia, y ese puesto, Dios mío, eres tú quien me lo ha dado… En el corazón de la Iglesia, mi Madre, yo seré el amor…”

SANTORAL:

SEPTIEMBRE

27. San Vicente de Paúl. Fundador de la Congregación de la Misión.

28. San Wenceslao, rey de Bohemia.

29. Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael.

30 . San Jerónimo, Padre y Doctor de la Iglesia Latina.

OCTUBRE

  1. 01. Santa Teresa de Lisieux. Doctora de la Iglesia. Monja carmelita.
  2. 02. Santos Ángeles Custodios.
  3. 03. San Francisco de Borja. Religioso jesuita.

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