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Santidad que educa Santos

por Quetzali Hernández
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ÁLVARO ANTÓN SANCHO

El Padre Tomás Morales creía firmemente que los laicos, y en especial los jóvenes, son el motor de cambio y que, bien formados, podrán llevar el mensaje del Evangelio a todas partes

Tomás Morales soñó una educación que no se conformara con enviar profesionales competentes al mercado laboral, aunque esto viniera por añadidura. Con la salvedad de que esto no era solo un sueño. Su visión fue, a la vez, realista y audaz: se trata de formar santos capaces de transformar la sociedad. Creía en una pedagogía realista capaz de abrazar todas las dimensiones de la persona: la reflexión, la voluntad, el cuerpo y el espíritu.

Por eso, su “método”, si se puede llamar así, no se reduce a instrucción, sino que se despliega como un auténtico camino de vida: convivencias que fraguan amistades profundas, campamentos que cultivan el esfuerzo, ejercicios espirituales en los que el silencio interior ilumina los ideales. Así, se aprende que la alegría nace de la entrega y que el esfuerzo, orientado por el amor y para el amor, se convierte en auténtica libertad.

La preclara intuición del Padre Morales se asienta en la convicción de que la santidad no es patrimonio exclusivo de sacerdotes y religiosos. El rostro de la santidad es también y, muy particularmente, un rostro laical, porque está encarnado en estudiantes y trabajadores, y porque sus mimbres se fraguan en las familias.

En laicos en marcha escribía con fuerza profética: “Póngase en marcha a los laicos y se desencadenará un potencial de fuerzas que transformará el mundo.” (T. Morales, Laicos en marcha, 3ª Edición, 1984, p.13). Sobre los cimientos de esta intuición fundó movimientos de laicos consagrados y comprometidos, convencido de que la Iglesia se renovaría desde el heroísmo de la vida ordinaria que se desarrolla con libertad y se mueve por amor.

UNA AUTENTICA EDUCACIÓN

A la luz de esta perspectiva, la transmisión de contenidos, siendo necesaria, no es lo que hace la auténtica educación. La categoría que definitivamente recoge su esencia es la de testimonio. De esta manera, el educador es testigo. Dicho sintéticamente, llamado a la santidad para educar Santos. De ahí la insistencia que el Padre Morales ponía en la fuerza de la acción y el ejemplo. Un campamento vale más que cien predicaciones, porque allí los jóvenes aprenden a hacer las tareas juntos, a levantarse temprano y a combatir los rigores de la intemperie. Así, el fuego que en ellos se enciende sigue ardiendo mucho después en las aulas y en los trabajos, forjando un alma fuerte en la que puede germinar una fe robusta y una llamada madura.

Todo esto no deja de marcar un acento profético en los tiempos de la inmediatez, la banalidad y el egoísmo. Educar santos es apostar por la revolución silenciosa que surge de formar personas cuyo ejemplo arrastra. Convencerse de que el ser abraza el saber, el pensar y el querer, conduce a la convicción, incómoda pero fecunda, de que la santidad puede mover los engranajes de la historia si hay alguien que, de manera comprometida, así se lo propone.

Estamos, por tanto, ante una pedagogía realista, porque nace del ser personal, atendiendo a la totalidad de sus dimensiones, maravillosamente engarzadas en una unidad dinámica. Por eso mismo es también una pedagogía exigente, pero que esconde una ternura secreta. En efecto, no hemos descrito aquí una suerte de estoico ascetismo, sino un camino de testimonio impregnado de la presencia de María. El Padre Morales la presentaba como modelo de fidelidad cotidiana y también como madre que acompaña a cada uno de sus hijos en su camino fatigoso. Bajo su amparo, el sacrificio se transforma en gozo porque está cargado de sentido.

El autor es profesor de la Universidad Católica de Ávila (UCAV) y secretario académico de la Escuela
Universitaria de Magisterio Fray Luis de León (Valladolid)

Camino a los altares

Padre Tomás Morales

El 24 de junio de 2000 se abrió la causa de beatificación y canonización del Padre Tomás Morales Pérez S.J. El 8 de diciembre de 2017 el Santo Padre Francisco autorizó a la Congregación para la causa de los Santos, la publicación del decreto con el que se reconoce el ejercicio heroico de las virtudes (teologales, cardinales, anejas a los votos y la humildad), así como la fama de santidad del Siervo de Dios, y se le declaró al mismo tiempo Venerable, paso previo para la beatificación y luego la canonización.

Tomás Morales Pérez (Macuto, Venezuela, 30 de octubre de 1908-Alcalá de Henares, 1 de octubre de 1994) fue un Sacerdote católico español. Se destacó por su obra apostólica, dejando como principales legados el Instituto Secular Cruzados de Santa María y el Instituto Secular Cruzadas de Santa María, el movimiento apostólico de jóvenes Milicia de Santa María y la asociación pública de fieles Hogares de Santa María.

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