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Sentido de urgencia

por Quetzali Hernández
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Laura Castro Golarte

Omar García Harfuch, Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana de México

Hace unos días, en este mes de marzo que casi termina, nos despertamos y sorprendimos con la noticia horrorosa de un rancho en Teuchitlán (otra vez Jalisco) que un periódico de la Ciudad de México calificó, erróneamente, como “campo de exterminio”. Tipo de encabezado de publicaciones amarillistas que no tienen nada que ver con el ejercicio de un periodismo ético y con responsabilidad social.

El horror se instaló como una pesada losa sobre todo el territorio nacional y más allá de nuestras fronteras (otra vez México). Al paso de los días, de este poco tiempo, la información se ha ido asentando, se ha reducido la estridencia y han salido a la luz manejos desaseados (por decir lo menos), antiéticos, grotescos e irresponsables de los datos relacionados con el rancho Izaguirre por parte de ese periódico y otros medios de comunicación tradicionales y alternativos, comentócratas por supuesto y opinólogos de todo y de nada.

Se sabía de este predio y de actividades ilegales desde septiembre de 2024, en el fin de la administración anterior del Gobierno del Estado; hasta ahora no se ha confirmado que hayan funcionado crematorios; hasta ahora no se han encontrado restos óseos.

Hace unos días, el secretario de Seguridad del Gobierno Federal, al informar sobre la detención del encargado de reclutamiento del grupo delincuencial vinculado con este hallazgo, afirmó que hasta ahora se sabe que las prendas de ropa, los zapatos, los tenis, todo lo que impactó los primeros días de marzo a la sociedad en su conjunto, son objetos que la gente reclutada a la fuerza dejó ahí y que todo apunta a que era un centro de eso, de reclutamiento y entrenamiento

Con todo, todavía con respecto a lo que se vio directamente, aunque no por ello libre de ediciones y manipulaciones, hay reportes y notas contradictorias. Varios medios de comunicación han inventado y sostienen las mentiras a pesar de las explicaciones; se han falseado datos, por ejemplo, con respecto a los dueños del terreno y a las condiciones en que
fue vendido. Los hijos del dueño anterior salieron a desmentir lo que se había dicho. Sin escrúpulos ni rigor alguno se ha difundido información que no está verificada ni confirmada, ni cotejada, ni cruzada o contrastada.

La dimensión de la insensibilidad y de la irresponsabilidad con respecto a las madres buscadoras y al dolor que cargan sobre sus hombros todos los días, es inconmensurable. Se ha privilegiado el espectáculo, el amarillismo, el morbo, las fake news, la estridencia, el protagonismo y el manoseo de información que es muy delicada por las víctimas. Pero eso no les ha importado

Alejandro Gertz Manero, Fiscal General de la República de México

Hace apenas unos días la noticia motivó una explosión colectiva de dolor e indignación, los gritos en las redes repitieron las demandas añejas de las madres buscadoras y en muchos casos la reacción tuvo la intención solidaria de acompañar, de exigir, de manifestar el coraje y la inconformidad por la exposición de realidades como esta.

Lamentablemente no todos los gritos fueron genuinos y empezamos a ver, casi desde el primer día, el uso politiquero de hechos tan terribles.

En el transcurso de unos cuantos días, la información empezó a cambiar, a aclararse, a precisarse, a revelar omisiones, a exponer detalles resultado de investigaciones y procesos que no se pueden acelerar si es que queremos la verdad. Seguramente para cuando se publique esta colaboración habrá nuevos datos porque recién el martes pasado se confirmó la atracción del caso por parte de la Fiscalía General de la República. Hay que esperar.

Hoy sabemos que el hecho que se repitió hace algunos meses en Jalisco y fue sistemáticamente ignorado por el Gobierno Estatal, en el sentido de que la Central Camionera de Tlaquepaque era el lugar donde más jóvenes, hombres y mujeres, estaban desapareciendo porque eran atraídos con promesas engañosas de trabajo, es cierto. Era, mediante el uso de redes sociales, un lugar para el reclutamiento-

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