RAMIRO ESCOTO RATKOVICH
PERIODISTA Y VATICANISTA

EL VATICANO SEMANA A SEMANA
La presidencia del Consejo Episcopal Latinoamericano y del Caribe (Celam) realizó del 10 al 15 de septiembre pasado, una visita oficial a la Santa Sede, para reunirse con diversos dicasterios de la curia romana y concluyendo con una audiencia con el Santo Padre León XIV.
La visita se desarrolló en El Vaticano, fueron cinco días de trabajos que terminaron con un encuentro con el Papa, que conoce perfectamente las necesidades y los alcances que ha dado la Iglesia Católica en Latinoamérica. No es una tierra que le sea ajena y recordemos que como misionero estuvo en tierras peruanas, además de que sus más cercanos tienen experiencias en el continente de habla hispana.
El Consejo Episcopal Latinoamericano con 70 años de existencia, es un organismo de comunión, reflexión, colaboración y servicio. Un signo e instrumento colegial, en comunión con la Iglesia Universal y con el Romano Pontífice.
La presidencia del Celam está conformada por el Cardenal Jaime Spengler, Arzobispo de Porto Alegre (Brasil), presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM); con monseñor José Luis Azuaye Ayala, Arzobispo de Maracaibo (Venezuela), primer vicepresidente; Mons. José Domingo Ulloa Mendieta, Arzobispo de Panamá (Panamá), vicepresidente segundo; Mons. Santiago Rodríguez Rodríguez, Obispo de San Pedro de Macorís (República Dominicana), presidente de la CAE; Mons. Lizardo Estrada Herrera, Obispo auxiliar de Cuzco (Perú), secretario general; y el Presbítero Eric Iván García, secretario general adjunto.
“Como cada dos años la Presidencia del Celam viene a Roma para escuchar, visitar al Papa y también intercambiar experiencias con los dicasterios. Y también nuestro caminar en América Latina y el Caribe”, explicó Monseñor Lizardo Estrada como parte de un resumen en las mesas de trabajo que concentraron importantes retos y compromisos a corto plazo.
En una descripción de la actualidad de la Iglesia latinoamericana y caribeña, el prelado manifestó que “tenemos muchos desafíos, también tenemos muchas esperanzas. Los dolores de nuestros pueblos, como la migración, la corrupción, trata de personas y tantas, tantas cosas dolorosas en nuestro pueblo. El maltrato a la casa común, al medio ambiente, el olvido a nuestros pueblos amazónicos, andinos o afrodescendientes”.
“Entonces estos dolores nos duelen y ese desafío hay que responder desde el Evangelio, desde Cristo. Pero al lado también hay muchas esperanzas, la solidaridad de nuestros pueblos, la alegría, la fe, la piedad popular”, dijo.
Monseñor Estrada consideró que luego de esta semana de trabajo de la presidencia del Celam en El Vaticano, toman como compromiso “seguir trabajando, apoyándonos, construyendo el Reino de Dios. Queremos ser una Iglesia profética, misionera, sinodal, misericordiosa. Esperamos ser samaritanos y, como siempre, responder a las realidades más sufrientes”.
Trabajo que impulsan en comunión con el Sumo Pontífice: “Donde está Pedro, ahí está la Iglesia. La voz de nuestro Santo Padre es una guía, es una luz para nosotros”.

