Sergio Padilla Moreno

Este 9 de agosto se cumplió medio siglo de la muerte del compositor ruso Dmitri Shostakóvich (1906- 1975), quien es reconocido como uno de los más grandes compositores del siglo XX, pero cuya vida estuvo marcada por la confrontación y asfixia que tuvo que soportar en el contexto del régimen totalitario de la Unión Soviética.
Desde muy pequeño Shostakóvich sintió la vocación a la música y pensó desarrollar una carrera como pianista, pero diversas circunstancias adversas lo condujeron a dedicarse más específicamente a la composición. De su prolija inspiración surgieron quince extraordinarias sinfonías, varias suites para orquesta, música para cine, música de cámara en la que destacan sus quince cuartetos para cuerdas, canciones, así como algunas óperas, siendo Lady Macbeth de Mtsensk la más destacada.
La vida artística de Shostakóvich estuvo marcada, como ya hacía mención, por el acoso de diversas instituciones del régimen soviético que, a menudo, evaluaban su música como contraria a los intereses de la ideología socialista. De hecho, después del estreno de la ópera mencionada (1936), un artículo escrito a raíz del enojo del propio dictador soviético José Stalin hacia la obra, provocó la desaprobación oficial al compositor. Para evitar música “burguesa y degenerada”, el dictador estableció que las óperas debían tener un tema socialista; que la música se basara en las canciones populares rusas; y que en el argumento se exalte al estado soviético.
La marginación oficial hacia Shostakóvich le llevó a perder el carácter de compositor mimado por el régimen, para pasar a la condena y el riesgo de la deportación o la cárcel. A raíz del miedo y del peligro del ostracismo, optó por componer obras más convencionales. Un hecho que lo reivindicó un poco fue su Séptima sinfonía “Leningrado”, creada justo en los días del asedio alemán a esa ciudad soviética entre 1941 y 1942. Pero fue hasta la muerte de Stalin, en 1953, que Shostakóvich fue nuevamente reconocido como el gran compositor del país e incluso se integró como miembro del Partido Comunista, hecho que ha generado mucha polémica entre los estudiosos de su vida, pues no se sabe si lo hizo por convicción, conveniencia o por miedo.

Una de las obras más enigmáticas es su Quinta sinfonía Op. 47, compuesta en 1937. Esta obra representó, aparentemente, un intento de redimirse ante los ojos del régimen soviético. Pero, irónicamente y gracias a elementos crípticos en su estructura que son muestra del enorme genio del compositor, la sinfonía tiene elementos de honda denuncia al régimen de Stalin. El director norteamericano Leonard Bernstein dijo al respecto de esta obra: “La música de Shostakóvich puede sonar brutal y desesperada, pero está construida con una maestría increíble. Tiene un poder expresivo que corta el alma. Su sinfonía más trágica puede hacerte temblar”.
Poco después de la muerte del sanguinario dictador, compuso su célebre Sinfonía Nº 10 en mi menor, Op.93, donde hace una especie de autobiografía y catarsis por haberse liberado del yugo de Stalin. Bien dijo el chelista Mstislav Rostropóvich: “Shostakóvich es como un hermano espiritual para mí. Su música dice la verdad cuando nadie podía hablar”.
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Schostakowitsch: 5. Sinfonie ∙ hr-Sinfonieorchester ∙ David Afkham
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