Inicio Prensa ArzobispadoLa Palabra del PastorSin embalsamar muertos pasados

Sin embalsamar muertos pasados

por Michelle Fletes Rubio
0 comentarios

Hermanas y hermanos en el Señor:

San Lucas inicia el relato de la resurrección con estas palabras: “El primer día después del sábado…”.
Con esto nos quiere decir que el sábado quedó atrás, que la pasión, la muerte, el sufrimiento, el dolor, las angustias, todo quedó atrás, y el domingo comienza el día nuevo.
Añade: “… muy de mañana”, para decirnos que ahora brilla una nueva mañana para la humanidad. Cristo ha derrotado las tinieblas, y brilla como la luz de Dios para siempre.
Las mujeres que llegaron a buscar el cuerpo de Jesús solo sabían dónde lo habían puesto, y lo que pretendían era embalsamarlo y cubrirlo de perfumes según la tradición, pero estaban desconcertadas porque no lo encontraron.
Se llenaron de miedo, inclinaron el rostro porque se aparecieron dos varones con vestidos resplandecientes que las cuestionaron: “¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo?”.

Ésta es la gran noticia: Cristo ha vencido la muerte y está vivo.

Nosotros, el día de nuestro Bautismo, fuimos sepultados con Cristo, participamos de su muerte. Pero el mismo día también resucitamos con Él. Inició nuestra participación de esta vida nueva, plena, que el Señor nos alcanzó con su muerte y su resurrección.
Los bautizados no debemos buscar entre los muertos, entre los recuerdos de nuestro pasado, ni siquiera debemos buscar los muertos de nuestros errores para embalsarlos, para conservarlos. Nuestras fallas quedaron sepultadas para siempre en Cristo.
Lo que cuenta es el primer día que Jesús ha inaugurado, después del sábado.
Lo que nos importa es la mañana resplandeciente de luz, sin tinieblas, la vida y la luz nueva. Dejemos nuestro pasado, no queramos embalsamarlo con remordimientos y reclamos.

Dejemos nuestro pasado sepultado con Cristo, y dejémonos iluminar por la plenitud de la luz nueva.
La Resurrección es un faro de esperanza. A diario, por el contrario, y por desgracia, experimentamos signos de muerte. En nuestra historia personal, en nuestra familia, en nuestro país, en el mundo, todos los días somos testigos de signos de muerte.

Lo que tenemos que hacer es mirar el signo del triunfo definitivo que Cristo alcanzó con su Resurrección, y que se ha convertido en signo de esperanza.

Esto no quiere decir que estamos completamente exentos de cometer errores, Somos vulnerables y podemos fallar, pero que quede siempre en nosotros la luz de la esperanza, y que, luchando por superar nuestras faltas, nos convirtamos en signos de esperanza para los demás.
Dejémonos iluminar por la luz de la resurrección en nuestra vida personal, que esta luz aliente nuestra vida familiar y se convierta en nuestra manera sencilla, pero permanente de actuar. Que perseveremos en alcanzar esta luz en plenitud, cuando termine nuestro peregrinar en este mundo.
“¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo?” Hay que recordar las palabras de Jesús, que señalaban que era necesario que fuera entregado en manos de los pecadores y ser crucificado, pero al tercer día resucitaría. No olvidemos la Palabra de Dios que es luz, vida y cumplimiento amoroso y salvador con la resurrección.
El proyecto de Jesús quedó garantizado, el reino que vino a establecer quedó garantizado por el poder de la divinidad que venció la muerte con la Resurrección.

Yo les bendigo en el Nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.

También te puede interesar