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Somos anfitriones de fe

por Gabriela Ceja Ramirez
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HUMBERTO CASTILLO / PASTORAL DEL DEPORTE

Ya conocemos las selecciones que jugarán partidos en nuestro país y vemos por todos lados que se están preparando de una manera inmediata y concreta, con los aficionados que vendrán a disfrutar la justa futbolística en junio próximo.

Desde hace tiempo, el comité organizador buscó las sedes, los lugares de entrenamiento y de hospedaje donde estará todo el staff de las selecciones. Las autoridades civiles de los tres órdenes de gobierno trabajan coordinadamente para facilitar la realización de los partidos y para que todos los visitantes se sientan acogidos, se lleven una grata experiencia de nuestro país y nos vean como excelentes anfitriones.

La pregunta que como católicos deberíamos hacernos es: ¿cómo podemos preparamos para recibir a nuestros hermanos de varias partes del mundo? Tendremos un mundial y podemos dar testimonio de nuestra fe, manifestar con nuestras vidas que Cristo está vivo y está con nosotros.

¿QUÉ PODEMOS HACER?

Podemos iniciar haciendo un examen de conciencia y preguntarnos ¿cómo está mi unión con Dios, mi vivencia de los Sacramentos y mi testimonio de vida?, esto para ser unos excelentes instrumentos de nuestro Señor.

Después, podemos animarnos a hacer una jornada de oración en dos vertientes; la primera pidiendo por nosotros para que seamos unos excelentes anfitriones y la segunda, para que los que vengan a nuestro país lo hagan acompañados por Nuestra Santísima Madre. Esta parte podemos hacerla rezando una jaculatoria: “Santa María del buen camino, haz que lleguen sanos y salvo a su destino”.

POR UN MUNDIAL DE UNIÓN Y RESPETO

Al inicio del año celebramos la Jornada de Oración por la Unidad de los Cristianos en la cual se resalta la importancia de ver las cosas que nos unen para poder tener un dialogo y una convivencia sana y respetuosa.

Nosotros tendremos una gran dicha de poder vivir esta unidad con muchas personas de varias partes del mundo y no dejarnos guiar por las cosas que nos separan, ya sea el idioma, la cultura, las creencias, entre otras cosas, y ver lo que nos une y nos gusta, en este caso, el deporte, que debe ser un punto de encuentro, de unidad y de cercanía.

COMPARTIR DESDE LA ALEGRÍA Y LA FE

Sirve de mucho, conocer los Santos de los países que vendrán, saber cuáles son sus patronos y así poder tener un inicio de diálogo propiamente de fe. A algunos les llamará la atención ese conocimiento y el interés por conocer un poco más de sus creencias, costumbres y así, los haremos sentir que nos preparamos para recibirlos.

Hay varias maneras de ser unos excelentes anfitriones de fe, pero lo más valioso es que vean en nosotros a ese Cristo Misericordioso que acoge a todos sin distinción. Hoy tenemos la gran oportunidad de ser misioneros, es decir, de llevar a Dios a todos los rincones del mundo desde nuestra casa.

Que este evento deportivo, sea un pretexto para llevar lo más valioso a los demás, a Nuestro Salvador que dio la vida por cada uno de nosotros.

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