Gianncarlo Rodríguez Díaz

El 18 de diciembre, es una fecha muy especial para todos devotos de Nuestra Señora de Zapopan, ya que desde 1655 se conmemora su fiesta litúrgica como Nuestra Señora de la Expectación.
Muchos fieles aún desconocen esta celebración en torno a Nuestra Generala, pues consideran el día 12 de octubre como su fiesta; sin embargo, este día celebramos el glorioso retorno a su Basílica después de recorrer nuestras comunidades durante el período de visitas de temporal y la conmemoramos como Patrona de nuestra Diócesis. Sin embargo, es en el día de la Expectación en donde nuestras miradas deben fijarse en torno a la iconografía que enmarca a tan augusta Señora, de una manera muy especial en ese pequeño píxide, que contiene una Imagen pequeña de Jesús Niño, simbolizando así la espera del alumbramiento del salvador.
Dado el gran arraigo en la fe y en el corazón del pueblo de Jalisco que ha te14 28 de Diciembre de 2025 Todo nuestro amor y nuestros honores a la Reina y Madre de Jalisco nido desde su llegada a estas tierras, su fiesta se realiza con todos los honores y la dignidad merecida por lo siglos; en un primer momento antecedida por un decenario solemne iniciado el 8 de diciembre, con procesiones diarias y celebraciones Eucarísticas con sermón propio.
Por la noche del 17 de diciembre, la sagrada Imagen original fue descendida de su trono para ser llevada al altar en donde ocurrió un “acto de amor y vasallaje” por parte de los hermanos franciscanos, custodios de la Imagen y quienes la tienen por Patrona de la Provincia de los Santos Francisco y Santiago. Posteriormente, nuestra querida Generala fue expuesta a la veneración en un altar de cultos realizado de manera especial al pie del comulgatorio en el lado del Evangelio, colocada muy cerca de todo aquel que al verla no dudo en ponerse a las plantas de su amada Señora.
DÍA DE FIESTA
El gran día de la fiesta comenzó con las tradicionales mañanitas en punto de las cinco de la mañana del día 18 de diciembre, en donde la Basílica resonó con las notas del mariachi San Francisco y los cánticos de los fieles; ya por la tarde, terminado el rezo de la corona franciscana, la bendita Imagen fue llevada en andas a procesionar por el atrio en medio de aplausos, vivas, los acordes marciales dela banda de guerra, estandartes y banderas, el incesante sonar de los cascabeles y los tambores de los danzantes, el paso solemne y pausado de toda la familia franciscana y los grupos que apoyan en la Basílica, para culminar con Nuestra Madre en medio del incienso que se elevaba, al igual que nuestras súplicas al Cielo, los pétalos de rosas y las lágrimas que rodaban por los rostros conmovidos que se ahogaban en un solo grito, ¡Viva la Virgen de Zapopan!
Al llegar de nuevo al interior, y tras ser depositada en el altar mayor, Fray Ángel Gabino, Ministro Provincial, dirigió el canto solemne de la Salve y dio la bendición con la sagrada Imagen original, al tiempo que todas las miradas conmovidas por haber visto bajar a su Señora una vez más, traducían todas las plegarias que emanaban de los corazones ardientes de los fieles que culminaron con un gran aplauso, al tiempo que el trono volvía a engalanarse con la presencia de Santa María de Zapopan, que no volverá a descender, sino hasta el 10 de octubre, en la preparación de su retorno a casa, pensando en la ya tan esperada visita a nuestras comunidades.
No puede entenderse esta celebración sin la Santa Misa, celebrada a las siete y ocho de la noche por Fray Miguel Ángel Chávez y Fray Roberto Ibarra respectivamente; el gozo popular que acompaña como es tradición en nuestro país se hizo presente con la música de banda, la verbena, la quema de castillo y pólvora en honor de la Virgen y un solemne repique de campanas que le dio fin a los festejos de la Expectación de este año, refrendando así una tradición que tiene ya 370 años, en donde no queda duda alguna del amor de un pueblo a una Madre que nos ha visto con amor y ternura, un pueblo que no se cansa en ningún momento de honrar a la Reina y Madre de Jalisco.

