Quetzali Cárdenas

Según la Encuesta de Satisfacción a Usuarios 2024, el tiempo promedio de espera de transporte urbano es de casi nueve minutos, pero ¿qué sucede con los usuarios en silla de ruedas que lo usan?
El Instituto de Información Estadística y Geográfica (IIEG) de Jalisco señaló en 2022 que en el estado habitaban 73 mil 987 personas con una limitación para caminar. Esto representa un poco menos de la capacidad que tiene el Estadio Banorte (Estadio Azteca), el recinto más grande de México.
La Secretaría de Transporte asegura que existe un promedio de 5,500 unidades de transporte público que ofrecen el servicio en el Área Metropolitana de Guadalajara. De este total, alrededor del 24% de unidades están equipadas con mecanismos y dispositivos que permiten la accesibilidad a las personas con discapacidad, muy por encima del 10% que en su momento la ley establecía.
Luis Guillermo Hurtado, quien es diagnosticado con parálisis cerebral severo, y su madre Yolanda tienen que salir de casa con 4 horas de anticipación para poder llegar a tiempo a sus citas médicas. Ambos no solo deben lidiar con el tiempo de espera, sino también con la falta de camiones adaptados con rampas que les permitan el acceso o con algunos conductores que no les dan la parada. En el mejor de los casos, hay choferes que se detienen pero lo hacen de mala manera, incluso han llegado a ofender a Yolanda por transitar en la calle con un hijo en su condición.
EL COSTO DE LA DESIGUALDAD
El pasaje del transporte público es de $9,50, sin embargo, hay muchos usuarios de transporte que por problemas con la accesibilidad e inclusión prefieren buscar otras alternativas en su vida cotidiana.
En el caso de Yolanda, prefiere invertir al mes alrededor de 1,200 pesos en taxis para llevar a su hijo Guillermo a sus citas médicas, además de otros 1,500 pesos a la quincena en pañales y medicamentos.
Existen otras alternativas para transportarse, una de ellas es solicitar un vehículo especial desde una aplicación. En promedio, un viaje solicitado de un punto a otro con un radio de 5km de distancia tiene un costo de entre 50 y 100 pesos en un coche común, pero si se solicita una camioneta especial para silla de ruedas el precio se duplica, incluso más si el servicio se hace en horas pico.
De igual forma, existen servicios privados que cuentan con transporte especializado y tiene un costo de 400 pesos a cualquier destino ubicado dentro de un radio máximo de 5 km, en caso de incrementar la distancia aumenta también la tarifa.
HISTORIA QUE REFLEJA LA REALIDAD DE LAS INJUSTICIAS
Luis Guillermo Hurtado Mateos nació hace 17 años sin ninguna dificultad, a los 5 días de nacido presentó inflamación en el estómago, al llegar al hospital una enfermera se equivocó de paciente y le colocó un medicamento que lo dejó en coma. Después de permanecer internado por dos meses la familia decidió desconectar al bebé que vivía a través de un respirador.
“Si quieres quedarte yo te voy a cuidar toda la vida, si no, yo quiero que tú estés bien”. Le dijo Yolanda a su hijo antes de desconectarlo.
En el momento que desconectaron a Guillermo, milagrosamente él abrió los ojos. Después de varios estudios el diagnóstico fue parálisis cerebral severo, el doctor le explicó a la familia Hurtado Mateos que su hijo no podría caminar y tendría dificultades para hablar debido a la negligencia médica.
Los padres del niño demandaron a la enfermera, el proceso duró 9 años sin obtener un resultado exitoso.

EL TRANSPORTE ES INEFICIENTE
A partir de 2023, mediante el Programa de apoyo para la renovación de unidades, se incorporaron 250 autobuses con rampa y equipamiento para la accesibilidad universal.
José Enrique Olivares perdió una de sus piernas hace dos años, él trabaja vendiendo botanas en el centro y prefiere andar en su silla hasta llegar al macrobús porque en su domicilio no hay camiones adaptados.
“Se le batalla mucho, a mí me desespera porque ya quitaron todos los camiones con rampas y para donde yo vivo pues no hay camiones suficientes” mencionó Enrique.
Semanario pudo constatar que en promedio se descompone un elevador a la semana en la línea 3 del tren ligero, al igual que el macrobús se han caracterizado por tener accesibilidad para las personas en silla de ruedas, sin embargo, cuando los elevadores se descomponen afecta no solo a personas en silla de ruedas, sino también a usuarios que portan bastón, andadera o muletas.
En el caso de que un elevador no funcione se debe programar sus traslados en el Centro de Atención a Pasajeros. El horario de atención para agendar el servicio es de 07:00 a 21:00 horas, de lunes a viernes.
Para los usuarios, un medio de transporte es eficiente cuando tiene:
- Rampas o elevadores: Los vehículos deben tener rampas o elevadores que permitan la entrada y salida segura de personas con discapacidad.
2. Accesibilidad en estaciones y paradas: Las estaciones y paradas de transporte público deben ser accesibles para personas con discapacidad, con rampas, elevadores y superficies planas.
3.Espacio para sillas de ruedas: Los vehículos deben tener espacio suficiente para acomodar sillas de ruedas de diferentes tamaños.
4.Sistemas de sujeción: Los vehículos deben tener sistemas de sujeción para sillas de ruedas que garanticen la seguridad de los pasajeros durante el viaje.
5.Información accesible: La información sobre rutas, horarios y paradas debe ser accesible para personas con discapacidad visual o auditiva.
6.Personal capacitado: Los conductores y personal del transporte público deben estar capacitados para asistir a personas con discapacidad de manera segura y respetuosa.
7.Frecuencia y puntualidad: El transporte público debe tener una frecuencia y puntualidad adecuadas para que las personas con discapacidad puedan planificar sus viajes de manera efectiva.

LA IGNORANCIA, UN CÁNCER EN LA SOCIEDAD
“He tenido que luchar constantemente para que se respeten mis derechos. Cuando logro subir a un autobús, utilizando mi fuerza para trasladarme a un asiento, me han intentado cobrar por el espacio que ocupa mi silla de ruedas plegada. Es frustrante que no se entiendan mis necesidades básicas.” usuario anónimo.
“En una ocasión preferí llevar a mi hijo cargando y tomar el camión, cuando me senté mi hijo venía jugando con la bolsa de una muchacha que estaba sentada a mi lado, yo me disculpé y le llamé la atención a mi hijo, él lo volvió a hacer y la joven le aventó la mano a mi hijo y cuestionó¨: ¿cómo pueden dejar subir al camión a personas como él? yo me molesté y comenzamos a pelear, pero mi hijo ante la tensión se convulsionó, no procedí legalmente porque preferí estar atenta a mi hijo” mencionó Yolanda.
“Cuando subí al camión fue tan desagradable por el ambiente (físico y social), así como el vehículo, por ello preferí bajar antes de que el camión continuara su camino. Gracias a Dios que existe el transporte especializado” relató un usuario anónimo en silla de ruedas.
“Yo he tenido que esperar más de media hora el macrobús porque va lleno y las personas no me dan espacio para subir con mi silla, tengo que pedirle apoyo a un trabajador para que le diga a las personas que me den permiso de subir”, comentó Enrique.
LA OTRA CARA DE LA MONEDA
Julio, fue chofer de ruta de camión y explicó para Semanario que a los trabajadores de transporte el tiempo repercute en su salario, por tal motivo en diversas ocasiones manejan con prisa. En el caso de las unidades que cuentan con rampa, los conductores tardan alrededor de 5 minutos en ayudar a un usuario en silla de ruedas a subir, esto si la rampa funciona de manera adecuada, si tiene alguna falla este tiempo incrementa y las ganancias del conductor disminuyen
Se vive en una sociedad que lleva la bandera de la inclusión, pero ¿realmente existe la empatía suficiente para comprender qué es la verdadera inclusión? la respuesta es clara, sí, se han hecho modificaciones en la ciudad, han creado nuevas reformas, pero la realidad es que son pocos los casos de personas que viven con una discapacidad que pueden gozar de esto. La movilidad no debería ser un privilegio.

