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Turquía y Líbano fueron visitados por el Papa León XIV

por Michelle Fletes Rubio
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RAMIRO ESCOTO RATKOVICH /
PERIODISTA Y VATICANISTA

En en lo que fue el primer viaje apostólico, fuera de Italia, el Papa León XIV motivó a tener fuerza, resiliencia y fe a estos dos países de Medio Oriente. Su primer encuentro lo tuvo con la Iglesia ortodoxa, en el que definió el destino de su pontificado, pues hubo claves que así lo demostraron. La paz comienza entre las religiones, y así fue como el patriarca en un mensaje advirtió que las iglesias no pueden ser cómplices del derramamiento de sangre que existe en el mundo en guerra, citó el caso de Ucrania y Rusia y el éxodo de miles de cristianos a causa de la persecución.
El Papa León declaraba de manera contundente: “…Por mi parte, en continuidad con las enseñanzas del Concilio Vaticano II y de mis predecesores, deseo confirmar que, respetando las diferencias legítimas, la búsqueda de la plena comunión entre todos los bautizados, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, es una de las prioridades de la Iglesia católica” Turquía apenas tiene el 1% de católicos entre la población, el resto es musulmán, pero aún así el viaje por ese país rendirá frutos, advirtieron quienes le siguieron de cerca, pues fue un motivo para que la población conociera al Sumo Pontífice, aunque fuera por los eventos que tuvo y que generó cierres de calles y complejidades en la vida cotidiana de ese lugar.
“Es necesario aprovechar la visita del Papa al Líbano para dar un giro a la turbulenta historia del país”. Así lo subraya el patriarca de Antioquía de los maronitas, el Cardenal Béchara Boutros Raï, en una entrevista concedida a los medios de comunicación vaticanos.
El Cardenal destacó que León XIV llega al país de los cedros no «con las manos vacías», sino con palabras llenas de pacificación, apoyo y esperanza.
«Para mí —explica el purpurado— la visita es un llamamiento personal, un llamamiento a cada uno de nosotros, los libaneses, un llamamiento al cambio, a pasar página y abrir una nueva: la página de la paz, la página de la esperanza, porque no podemos vivir como si nada hubiera pasado»
CONTRASTES
El contraste se vivió en el Líbano, donde millones de personas le recibieron en calles abarrotadas por verle en el papamóvil y en los lugares de reunión, específicamente en el encuentro que tuvo con los jóvenes, la gran mayoría eran locales, pero también hubo peregrinaciones de Irak y Siria, con quien el discurso y el mensaje fue directo y no deja lugar a dudas: “Queridos jóvenes, quizá lamenten haber heredado un mundo desgarrado por guerras y desfigurado por injusticias sociales.
Y, sin embargo, en ustedes reside una esperanza, un don, que a nosotros adultos parece escapársenos. Ustedes tienen tiempo. Tienen más tiempo para soñar, organizar y realizar el bien.
¡Ustedes son el presente y en sus manos ya se está construyendo el futuro! Y tienen el entusiasmo para cambiar el curso de la historia. La verdadera resistencia al mal no es el mal, sino el amor, capaz de curar las propias heridas mientras sanan las de los demás”.
“Con la fuerza que reciben de Cristo, ¡construyan un mundo que sea mejor que el que han encontrado! Ustedes, jóvenes, son más directos en tejer relaciones con los demás, incluso diferentes por su entorno cultural o religioso. La verdadera renovación, que un corazón joven desea, comienza con gestos cotidianos: recibiendo al que está cerca y al que viene de lejos, tendiendo la mano al amigo y al refugiado, a través del difícil pero necesario perdón al enemigo”.
ENCUENTRO ECUMÉNICO
En el encuentro ecuménico e interreligioso con el Papa en la Plaza de los Mártires de Beirut, símbolo de la resistencia libanesa durante el levantamiento contra los turcos durante la Primera Guerra Mundial y uno de los principales focos de las protestas antigubernamentales de 2019, el Patriarca siro-católico, Ignacio Youssif III Younan, dio la bienvenida al Pontífice.
Espera, ante todo, que su visita contribuya a establecer la paz y la estabilidad en el Líbano y otros países de Oriente Próximo, y recuerda que coincide con dos acontecimientos históricos: el 1700 aniversario del Concilio de Nicea, con motivo del cual las Iglesias libanesas organizaron encuentros ecuménicos, y el 60 aniversario de Nostra Aetate y su llamado al diálogo interreligioso. «Nuestros pueblos, por encima de todo, anhelan la estabilidad política, una paz constructiva y una auténtica fraternidad humana entre todos los ciudadanos», afirma el Patriarca convencido de que la presencia de León «nos animará a fortalecer» el «compromiso de vivir juntos en un espíritu de diálogo interreligioso sincero, diciendo la verdad con caridad y respeto mutuo», en fidelidad a sus raíces. De ahí el compromiso de «caminar juntos», «inspirados por la esperanza», y «convertirnos en constructores de una paz auténtica en el Líbano y en todos los países de Oriente Medio».

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