
PBRO. ADRIÁN RAMOS RUELAS
El tiempo litúrgico de la Cuaresma favorece la práctica de la oración y de la penitencia, pues el alma humana necesita recuperar el orden y sentirse impulsada de nuevo a alcanzar su fin último de perfección en el amor inspirados por Cristo.
El 29 de marzo recordamos la vida y obra de San Eustasio, nacido en el siglo VI en Borgoña, Francia. Él fue discípulo de San Columbano, monje irlandés que pasó a las Galias en busca de soledad. En su recorrido llegó hasta Italia donde fundó el monasterio de Luxeüil. Ahí ingresó Eustasio, como uno de sus primeros monjes, con grandes deseos de encontrar un lugar para la oración y para la penitencia. Quiso llevar una vida semejante a los monjes del desierto de Oriente.
Pronto experimentaron la persecución por cuestiones heréticas de la reina Bruneguilda. Tuvieron que ser desterrados. Ante esta situación, Eusatasio y el abad Columbano predicaron por el río Rhin, bordeando el lago Constanza, hasta llegar a tierras suizas.
Columbano envía a Eustasio al monasterio de Luxeüil después de nombrarle abad. Es en este momento -con nuevas responsabilidades- cuando la vida de Eustasio cobró dimensiones de madurez humana y sobrenatural insospechadas: trataba con caridad exquisita a los monjes, era afable y recto; su ejemplo de hombre de Dios llegó hasta el extremo de reunir en torno a él dentro del monasterio a más de seiscientos varones. Su influjo espiritual en el monasterio alcanzó tierras alemanas que se benefician de él prometiéndose una época altamente evangelizadora.
Mientras duraba la predicción por Alemania, un monje de nombre Agreste que fue secretario del rey Tierry ha provocó la relajación y la ruina de la disciplina. Buscó predicar por su cuenta atenido a sus cualidades personales. Tardó en llegar el fruto de su trabajo misionero y con despecho, se precipitó en el cisma.
Eustasio quiso recuperarlo, pero se topó con el espíritu terco, inquieto y sedicioso de Agreste que empeoró por los fracasos recientes y estuvo dispuesto a aniquilar el monasterio. Eustasio buscó convencer a los obispos reunidos sobre la equivocación de este monje.
Restablecida la paz monacal, la unidad de dirección y la disciplina, cobró nuevamente el monasterio orden y renombre.
Sus grandes méritos se acrecentaron en la última enfermedad, con un mes entero de grandes sufrimientos que consumieron su cuerpo sexagenario el 29 de marzo del año 625.
ENSEÑANZAS:
Un hombre orante aventaja muy pronto en humanidad y en vida sobrenatural.
Un hombre recto y justo busca siempre reconciliar a sus hermanos.
No se puede dilatar el mensaje evangélico. La necesidad de predicación exige ser firmes en la fe y estar muy bien preparados para la misión.
SANTORAL
MARZO
29.San Eustasio de Luxeuil, monje francés.
30.San Julio Álvarez, mártir sacerdote mexicano.
31.San Benjamín de Persia, diácono.
ABRIL
1º. San Hugo de Grenoble, obispo francés.
2.San Francisco de Paula, ermitaño fundador.
3.San Ricardo de Chichester, obispo inglés.
4.San Isidoro de Sevilla, obispo y Doctor de la Iglesia.
