PBRO. ADRIÁN RAMOS RUELAS
“Creo en la Resurrección de los muertos y en la vida del mundo futuro”. Este artículo de fe basado en el hecho de la Resurrección gloriosa de nuestro Señor Jesucristo está considerado en el Credo defendido en el Primer Concilio Ecuménico de Nicea, en el año 325, hace ya 1700 años ante la herejía de los arrianos. El Papa San Julio se encargó de defender esa fe que estaba siendo amenazada.
Muerto el Papa Marcos, este nuevo Pontífice inició su ministerio petrino el 6 de febrero del 337. Es el Papa número 35 en la lista. Se dice que era romano y que su padre se llamaba Rústico.
A la muerte del emperador Constantino podían regresar a sus respectivas Diócesis los Obispos que estaban desterrados como Atanasio de Alejandría. Pero los arrianos habían elegido a Pisto por Obispo. El Papa Julio se vio entonces en la necesidad de poner fin al pleito apostando por Atanasio.
Eusebio de Nicomedia, a favor del arrianismo, solicitó al Papa la convocatoria de un sínodo. Por su parte, Atanasio reunió un importante sínodo y mandó al Papa las actas que condenban al arrianismo y una declaración explícita de la fe católica.
A la muerte de Eusebio sucedió Acacio la línea del arrianismo. Atanasio fue depuesto. Gregorio de Capadocia fue puesto en su lugar. El Papa convocó al Sínodo pero ahora los arrianos se mostraron rebeldes. Atanasio fue declarado inocente y el Papa envió amonestaciones, a la vez que mantuvo con claridad la primacía y autoridad de la Sede de Roma.
La solución se encontraría ahora en la convocación de un sínodo más general. Con la ayuda de Constancio y Constante, hijos de Constantino y ahora emperadores, se eligió a Sárdica como el sitio adecuado. Pronto se complicaron las cosas. Los arrianos llegaron antes. Decidieron condenar a Atanasio, antiarriano que fue habilitado tiempo después. Tiempo después también, los rebeldes arrianos, por fin, quedaron ex comulgados.
En los 15 años de papado, sobresalió su gobierno leal no exento de muchas preocupaciones y desvelos por defender la verdad católica. La lealtad a la fe y la búsqueda de la justicia en el esclarecimiento de los hechos fueron sus ejes en toda la controversia contra el arrianismo. Su paciente gobierno contribuyó a la clarificación de la ortodoxia fortaleciendo la primacía y autoridad de la Sede Romana.
Concluyó su pontificado el 12 de abril del 352, fecha en que se le recuerda en el Santoral.
ENSEÑANZAS:
- Es de reconocer que, ante la amenaza de la herejía, se dedicó por entero a clarificar y fortalecer la recta fe.
- Su capacidad de discernimiento y prudencia ante situaciones difíciles.
- Fue paciente en su gobierno petrino y fortaleció así la autoridad de la Sede Romana.
SANTORAL:
12.San Julio I, Papa.
13.Santo Sabás Reyes, sacerdote mártir mexicano.
14.Santa Liduvina, patrona de los enfermos crónicos.
15.San Telmo, fraile dominico español
16.Santa Bernardita Soubirous, vidente de Lourdes.
17.San Aniceto, Papa mártir.
18.San Perfecto de Córdoba, sacerdote mártir.

