Vamos a ver

por Michelle Fletes Rubio
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LAURA CASTRO GOLARTE

Información de las cuentas nacionales de México incluidas en la declaración del equipo técnico del FMI, publicada el 19 de septiembre pasado.

El 19 de septiembre pasado, entre otras muchas noticias, se dio a conocer la declaración del personal técnico del Fondo Monetario Internacional (FMI), que realizó la visita anual que se hace a los países miembros o que tienen contratados créditos. Es el caso de México. Se conoce como la “misión del artículo IV” (del Convenio Consultivo del FMI) ahora correspondiente a 2025.
Expertos financieros que trabajan en ese organismo mundial, una institución capitalista por antonomasia, llegaron en agosto, trabajaron investigando y documentando información económica y emitieron una declaración completa y detallada, aunque no es definitiva hasta que se somete a consideración del Directorio Ejecutivo del FMI para que el organismo finalmente se pronuncie (es importante considerar que las autoridades del Fondo autorizaron la publicación de la declaración).
Lo que por lo general sucede es que se confirma la información de la declaración del personal técnico, sin embargo, dada la incertidumbre internacional por los palos de ciego del vecino del norte, hay que tomar siempre todo con cautela y precaución.
Antes de entrar a las conclusiones de la declaración, sí quiero compartir aquí unos brevísimos antecedentes, porque es de llamar la atención cómo las previsiones del FMI con respecto al crecimiento económico de México han cambiado en tan poco tiempo.
Desde enero de 2025, para el FMI y también para el Banco Mundial (BM) las expectativas económicas para México eran punto menos que desalentadoras, al punto de la recesión. En abril, en uno de sus comunicados, el FMI consideró que México no crecería en 2025, al contrario, que el Producto Interno Bruto (PIB) se situaría en menos 0.3 por ciento, es decir, una tasa negativa indicadora de recesión.
De la mano con el FMI se sucedieron análisis y estudios que apuntaban hacia la misma dirección y en gran medida –con justa razón– por la incertidumbre generada por Donald Trump y sus amenazas arancelarias.
Por ejemplo, en su boletín “Rumbo económico”, la casa Monex publicó que México era el único país (no dice si de América o del mundo) en el que se preveía recesión económica. Repitió las cifras del FMI: además del menos 0.3 % de crecimiento, un estimado de 1.4 % del PIB para 2026.
Las cosas se modificaron en julio, cuando el mismo FMI cambió su estimación de crecimiento económico para México y de -0.3 % la ubicó en 0.2 por ciento. Y ahora, la declaración del equipo técnico (dejo liga para su revisión completa, son alrededor de 13 páginas: https://www.imf.org/es/News/Articles/2025/09/19/ cs-mexico-stafi-concluding-statement-of-the-2025- article-iv-mission) recién emitida el 19 de septiembre pasado, modificaron la estimación de 0.2 % a 1.0 por ciento. El aumento que calculan no es menor para el tamaño de una economía como la nuestra, la número 12 en el mundo.
Ahora bien, más allá de análisis sesudos y exhaustivos sobre la economía mexicana, que no sobran ni son poca cosa, lo que quiero destacar aquí es cómo se fueron modificando las expectativas desde el FMI y, recientemente, desde su equipo de expertos. Claro que la incertidumbre pesa sobre el mundo pero podemos tener noticia de que se están tomando buenas decisiones en materia económica. Alguien está haciendo las cosas bien.
En la misma declaración, los técnicos financieros sugieren una serie de acciones, reitero, dadas a conocer el viernes antepasado, que sin embargo ya están contempladas en el Paquete Económico 2026 que incluye las propuestas del Gobierno federal para la Ley de Ingresos y para el Presupuesto de Egresos de la Federación, por ejemplo, lo relativo al mantenimiento de los programas sociales para seguir inyectando dinamismo al mercado interno (consumo y producción).
Otro punto reza: “Los riesgos a la estabilidad financiera parecen ser bajos y los planes para promover la competencia y la profundización financiera son bienvenidos”; o bien “El éxito económico a largo plazo de México depende de subsanar los déficits de infraestructura, fortalecer el estado de derecho y profundizar la integración con sus socios comerciales internacionales”.
En el caso del déficit en infraestructura, se está trabajando en la introducción de trenes de pasajeros para conectar con ese medio de transporte a todo el país, además de las vías de carga y hay un programa en ejecución para recuperar y construir carreteras en todo el territorio nacional. Se subsana el déficit en materia de infraestructura –llevará tiempo, claro 3está—y hay empleo y dinamismo económico donde se desarrollan las obras en las que participan el Gobierno y también inversores privados.
En cuanto al estado de Derecho, falta ver cómo actúa el Poder Judicial de la Federación recién renovado. No hay que perderles pisada y, aparte, al pendiente de una reforma anunciada a las fiscalías y ministerios públicos.
Y por último, nada más para ejemplificar, la integración con los socios comerciales, una acción que se está llevando a cabo y para la que también hay propuestas en el Paquete Económico 2026.
Para los lectores ávidos de información económica, estos datos los obtuve de la página del FMI en español, de Monex, de Bailmex, un grupo de asesores financieros y de los especialistas de BBVA. Vamos a ver.

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