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Verdad y libertad en crisis

por Quetzali Hernández
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Sergio Padilla Moreno

Justo en el Año Jubilar, que como Iglesia reactivamos la fuerza de la esperanza, la realidad del mundo parece que apunta más bien hacia la desesperanza, pues valores tan esenciales como la verdad y la libertad están seriamente atacados, paradójicamente, en nombre de ciertos modos de entender la verdad y la libertad. Es tiempo de formarnos en el discernimiento, entendido en el contexto de la espiritualidad, como la capacidad de percibir, interpretar y elegir con claridad lo que es verdadero, bueno y alineado con un propósito superior o con la voluntad divina. Implica un proceso de reflexión profunda, guiado por la intuición, la conciencia y la sabiduría del Evangelio. El discernimiento hoy en día es algo urgente, pues hace un siglo condiciones parecidas a la actuales llevaron al mundo a momentos oscuros y trágicos. Propongo tres temas a discernir.

Muchas personas aplauden la decisión del presidente Donald Trump de cancelar la llamada “ideología woke”, así como, desarticular y poner en entredicho la llamada “Agenda 2030”, especialmente la cuestión de la llamada ideología de género y el tema del cambio climático que él considera una falsedad. Y quizá aplauden porque no comparten esos postulados, por la razón que sea, pero la falta de discernimiento y desarrollo de un sólido sentido crítico hace que no se tenga claridad de los propios argumentos y que, por otra parte, no se vean los riesgos del pendulazo hacia esa otra agenda contraria que se promueve como oveja, pero que esconde su piel de lobo.

Otros aplauden y apoyan el control y censura de la información que circula en las diferentes redes y medios de comunicación en función de combatir las “fake news” que puedan “confundir” a la población.

Hoy este control es complejo por la penetración de las redes sociales, pero hay modo de hacerlo, tal como lo hacen regímenes totalitarios, pero también élites occidentales económicas y políticas de países “democráticos”, como pasa en la Alemania liberal de hoy, y como pasó en 1933 cuando los nazis quemaron públicamente los libros que consideraban “peligrosos” al régimen. Valdría la pena discernir la validez del postulado, atribuido erróneamente a Voltaire: “No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo”, aunque ello implique, ni modo, escuchar o leer necedades.

Hay también quienes aplauden las estridencias del presidente argentino al proclamar una libertad radical, pero que apunta más hacia el “hacer y pensar lo que me da la gana”, y que le llevó al insultar al Papa Francisco y a toda persona que ve al mundo desde una perspectiva diferente. Se defiende una libertad con sesgos ideológicos, pero desde una situación de privilegio y sin el menos contrapeso de la responsabilidad que va de la mano con ese valor.

Un discernimiento abierto a la voz del Espíritu activará la esperanza y nos llevará comprender que el mundo no es blanco o negro, pues entenderlo o situarse así, de manera tan radical, lo único que hará es perpetuar las sombras de un mundo cerrado que denunció el Papa Francisco en su encíclica Fratelli tutti.

padilla@iteso.mx
Alerta dictadura digital – Alemania cruza todos los limites contra la libertad de expresión.
https://www.youtube. com/watch?v=VKydU3r-1t0

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