Michelle Fletes
Hace unos días, se dio a conocer que la Arquidiócesis de Morelia, inició el proceso para buscar la canonización de Atenógenes Silva, prelado católico, catedrático y académico mexicano que nació en Guadalajara el 22 de agosto de 1848, fecha paradigmática para el país, porque en ese año Estados Unidos lo despojó de gran parte del territorio que se tenía en ese momento. Atenógenes Silva recibió el orden del presbiterado a sus 23 años, el 30 de noviembre de 1871 de manos del Arzobispo Pedro Loza y Pardavé, segundo Arzobispo de Guadalajara, que se distinguió por su atención a la comunidad estableciendo en todas las parroquias escuelas de primeras letras y a cargo de los párrocos.
“Atenógenes pudo incorporarse a este proyecto del Arzobispo Loza de una manera muy directa como docente en el Seminario de Guadalajara y como un promotor activo a la campaña que, a favor del bien común, se realizó posteriormente por los fieles laicos”, explicó el Pbro. Tomás de Híjar, rector de la Capellanía de Santa Teresa.
Siendo Obispo de Colima, Atenógenes Silva y Álvarez Tostado, en el año 1899, ordenó presbíteros en el templo de Santa Teresa, a una de las generaciones de eclesiásticos más distinguida de todos los tiempos, entre ellos estaban:
- San Cristóbal Magallanes Jara
- Don Pascual Díaz Barreto, que murió siendo Arzobispo de México
- Don Antonio Correa, que murió siendo Deán la Catedral de Guadalajara
- Alfredo R. Placencia, distinguido como el mayor poeta religioso que ha dado el país.
GRAN LEGADO
Cuando apenas tenía 43 años, se le eligió Obispo de Colima y tuvo a su cargo esa iglesia hasta 1900, posteriormente y con 52 años de edad, fue nombrado Arzobispo de Morelia –el tercero que tuvo la capital michoacana donde desempeñó una gestión de 11 años, recordó el Tomás de Hjar, uno de los custodios de la memoria de Atenógenes Silva y Álvarez Tostado.
Anexo al templo y monasterio de las Dominicas de Jesús María, se encontraba el colegio Luis Silva, que luego de la exclaustración de religiosos y religiosas, lo adquirió el canónigo hermano de Atenógenes para convertirlo en un orfelinato y asilo, que después se convirtió en un internado escuela y a la fecha continua.
Atenógenes, siendo joven, se empeñó en alentar un proyecto en el barrio de los obreros de Guadalajara -el de Analco-, se trataba de un centro de atención de salud al que se impuso el nombre de Hospital Sagrado Corazón de Jesús y que fue atendido que una comunidad religiosa; al lado de la primer Santa mexicana, Santa María de Jesús Sacramentado Venegas, se estableció la comunidad de las Siervas del Sagrado Corazón de Jesús y de los Pobres.
El Pbro. Hijar Ornelas señaló que lo que más distinguió a Don Atenógenes Silva en la primera parte de su ministerio fue el don de la palabra, fue un gran predicador y se distinguió por eso, fue vicerrector del Seminario y formó parte de esa generación que le dio al plantel levítico en su sede.
El arzobispo tapatío, será reconocido por impulsar la educación y el sector obrero en nuestro estado a través de varios apoyos que encabezó mientras estuvo al frente de la Iglesia, además llevó a cabo la fundación de diversas organizaciones religiosas que aún prestan servicio a la población.
El camino hacia la canonización es riguroso. Comienza con la fase de “fama de santidad”, donde la comunidad venera al candidato y lo invoca para su intercesión. Posteriormente, se inicia una investigación formal que recaba testimonios sobre su vida. Si se demuestra que vivió de manera ejemplar y con virtudes heroicas, Monseñor Silva podría ser declarado “venerable”. En caso de que se verifique un milagro, seguiría el proceso de beatificación y, finalmente, la canonización.
CANONIZACIÓN
El inicio de la causa de la canonización por parte de la Arquidiócesis de Morelia halaga a la Arquidiócesis de Guadalajara y a quienes puedan tener en él un modelo de atención integral a las comunidades, desde la educación y la asistencia social.
Derivado de la fama de santidad que tiene Monseñor Atenógenes Silva por la invocación de su intercesión ante Dios, ha generado un diverso grupo de creyentes, por ello es que se busca su canonización.

