MICHELLE FLETES

El pasado domingo, en la Catedral Metropolitana de Guadalajara, se llevó a cabo la rueda de prensa encabezada por dos figuras clave del Vaticano en el ámbito educativo, el Cardenal José Tolentino de Mendonça, Prefecto del Dicasterio para la Cultura y la Educación, y el Arzobispo Carlo Maria Polvani, Secretario del mismo organismo. Ambos fueron recibidos por el Cardenal José Francisco Robles Ortega, Arzobispo de Guadalajara, quien celebró su presencia como un acontecimiento signifi cativo para la ciudad y para la Iglesia.
El motivo de la visita es la celebración en Guadalajara de la XXVIII Asamblea General de la Federación Internacional de Universidades Católicas (FIUC), un evento de carácter trienal que este año reviste especial importancia al conmemorarse el centenario de dicha organización. Reuniendo universidades católicas de los cinco continentes, la FIUC se convierte en un espacio de encuentro, reflexión y toma de decisiones, como la elección de un nuevo presidente, tras dos periodos encabezados por la Dra. Isabel Capeloa Gil.
Durante su intervención, el Cardenal Tolentino destacó la trascendencia de las universidades católicas como patrimonio e instrumento de esperanza y bien común. “La universidad tiene tres misiones: formar, investigar y restituir. Quien ha tenido el privilegio de acceder a la educación superior tiene el deber de devolver a la sociedad y a la Iglesia el bien recibido”, expresó.
ACCIONES DESDE EL VATICANO
El Cardenal Tolentino subrayó el papel fundamental de la educación en la construcción de sociedades más justas, especialmente tras el rezago cognitivo provocado por la pandemia. Reconoció que los jóvenes enfrentan hoy grandes incertidumbres y fragilidades, no sólo psicológicas, sino también espirituales, acentuadas por fenómenos como la transición digital y los desafíos de la inteligencia artificial.
“Es urgente que nuestras universidades se conviertan en espacios de acogida y diálogo, donde los jóvenes no se sientan solos. Hay que escuchar sus voces, incluso sus gritos de ayuda”, dijo. Asimismo, mencionó que desde el Vaticano se están impulsando investigaciones y prácticas para fortalecer el acompañamiento a la juventud dentro de las instituciones educativas católicas»
Al ser cuestionado sobre las juventudes mexicanas, el Cardenal señaló que encuentra en ellas una “vitalidad destacable”, y elogió el compromiso de la Iglesia en México con la misión educativa, destacando el trabajo de los Obispos, las congregaciones religiosas y las instituciones que atienden a poblaciones vulnerables.
En este sentido, reconoció también la labor de iniciativas como la fundación Scholas Occurrentes, impulsada por el Papa Francisco, que promueve la educación integral en comunidades marginadas. Aunque su visita se centró en la asamblea de la FIUC, aseguró que todos los proyectos educativos de la Iglesia en México están en el corazón del dicasterio que representa.
El Cardenal Tolentino agradeció al Arzobispo José Francisco Robles Ortega y reconoció el papel de la UNIVA (Universidad del Valle de Atemajac), de la cual es Gran Canciller en la promoción de los valores educativos de la Iglesia. Agradeció también el compromiso de toda la comunidad académica y pastoral por hacer de la ciudad un referente en materia de educación superior católica.
BENDICIÓN PARA GUADALAJARA
Durante su participación, el Cardenal José Francisco destacó la relevancia de la visita, calificándola como “una bendición” para Guadalajara. Subrayó que tanto el Cardenal José Tolentino como el Arzobispo Carlo Polvani desempeñan un papel fundamental en el Vaticano, al haber colaborado estrechamente con el Papa Francisco en la promoción de la cultura y la educación a nivel mundial. Enfatizó que la presencia de ambos en la ciudad se debía a un acontecimiento trascendental no solo para el ámbito educativo global, sino también para Guadalajara, que durante estos días se convierte en un punto clave en la reflexión y fortalecimiento del compromiso de la Iglesia con la formación académica.
Finalmente, el PurpuradoTolentino concluyó que las universidades católicas deben ser eles a dos dimensiones, a la identidad cristiana, que dialoga y sirve a todos, y a la cultura local, entendiendo sus aspiraciones y realidades. “Una universidad católica es igual en todo el mundo por sus valores, pero única por la cultura que la nutre”, afirmó.

