PBRO. JOSÉ MARCOS CASTELLÓN PÉREZ
Las organizaciones de buscadores de los desaparecidos en todo el territorio nacional, así como muchas personas de la sociedad civil, estamos cansados y hartos de los discursos de las autoridades civiles y de su indolencia, complicidad e ineficacia para resolver el problema de la seguridad, por eso el grito de enojo es: ¡Ya basta!
Ya basta de que las autoridades actuales culpen al pasado, a Felipe Calderón, y no es porque no tenga alguna responsabilidad, pero hace ya más de 13 años que dejó el cargo, no es posible que los problemas gravísimos de seguridad que haya dejado no solo no se han resuelto, sino que se han agravado. Si él tiene alguna responsabilidad, la presidente y su gobierno tiene ahora toda la autoridad para que lo hagan pagar por sus errores u omisiones, pero también que actúen igual con Peña Nieto, López Obrador, gobernadores, si fuera el caso, con las penas previstas por la ley. Ya estamos hartos de que se culpe al pasado sin que se resuelvan los problemas. Parece más una justificación infantil de la irresponsabilidad actual. Que vengan con el cuento de que todo es culpa de Calderón, exhibe lo ineficaz que es el gobierno actual.
Ya basta de que “se pasen la bolita” entre la federación y lo local. A los ciudadanos no nos importan sus competencias, pues sufrimos de su incompetencia; ambos niveles de gobierno nos están fallando y ambos dejan mucho a deber a la sociedad, que les paga sus onerosos salarios. Ya basta de que se crucen de brazos para que seamos los ciudadanos los que recibamos los balazos.
Ya basta de que maquillen resultados. Sabemos que los políticos del gobierno no pasan la inseguridad que pasamos los ciudadanos, que ellos están sumamente protegidos y con fuero, por eso, para el gobierno es fácil decir que no hay ningún problema, que todo está bien y bajo control. La indiferencia y el desdén expresado por el presidente del Senado son prueba de que, a los políticos, a la gran mayoría de ellos, no los han tocado los criminales, acaso han llegado al precio de sus bolsillos para que sientan esa seguridad. Pero no están en la calle ni tienen a sus hijos desaparecidos ni asesinados. Dios no quiera, pero… ¡ya los viéramos en esa situación!
Ya basta de que el gobierno de México no pueda o no quiera erradicar la violencia y el crimen, que es una de las tareas primordiales del Estado. Si no pueden es porque ya los rebasó el crimen organizado y los tiene maniatados; si no quieren es porque son cómplices o, lo que sería peor, son parte de las organizaciones criminales. La cosa es que el Estado Mexicano no ha resuelto este gravísimo problema que hace sangrar a la población y hace pensar que no han podido o no han querido…. y ese es ya un problema mayor porque entonces estaríamos hablando de que ha desaparecido el Estado, campea el crimen… Sería un narcoestado.
