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ESPECIAL: Un año con el Papa León XIV

por Gabriela Ceja Ramirez
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JOSÉ RUBÉN ALONSO GONZÁLEZ

A las 18:07 horas, tiempo del Vaticano, 10:07 de la mañana en el centro de México, del 8 de mayo de 2025, la fumata blanca salió de la Capilla Sixtina. “Annuntio vobis gaudium magnum: Habemus Papam! …»; o sea, “Anuncio a ustedes una gran alegría. ¡Tenemos Papa! …”, dijo a la multitud reunida en la Plaza de San Pedro el Cardenal Dominique Mamberti, a las 19 horas 13 minutos, tiempo de Roma, 11:13 de la mañana en Guadalajara.

Los 133 Cardenales habían elegido a Robert Francis Prevost Martínez, sí, Martínez por su madre con raíces hispanas, de la Orden de San Agustín, como el sucesor 267 de Pedro en la sede de Roma.

Dos años después, en un cónclave tras 26 horas y a la cuarta votación, fue elegido Obispo de Roma, Iglesia que “preside en la Caridad”, como se refirió a ella San Ignacio de Antioquía camino a su martirio al escribirle a los romanos cristianos.

¿BALANCE?

Llevar a cabo un balance del pontificado de León XIV a un año de ministerio sería impropio. No está sujeto a calendarios ni objetivos programático-temporales, como un gobierno con fecha de caducidad. Un balance implicaría tener como referencia un plan o programa de él como referencia básica, cosa que sólo con especulaciones e inferencias se haría.

Lo que sí, con base en registros públicos de lo que ha hecho y las consideraciones de quien escribe, se pueden identificar líneas o rasgos característicos. Además, algunas referencias inevitablemente se relacionarían con su antecesor, Francisco (2013-2025). También se pueden mencionar los planteamientos del Colegio Cardenalicio en las doce Congregaciones previas al Cónclave del 22 de abril al 6 de mayo de 2025.

SU NOMBRE

La elección del nombre es un indicativo del Pontificado que desea imprimir. Así, Juan Pablo  I y II, lo hicieron en referencia y continuidad con sus predecesores, los Papas del Concilio Vaticano II, Juan XXIII y Pablo VI; Benedicto XVI, en referencia al padre del monaquismo en la Iglesia, Benito de Nursia, y en particular Benedicto XV (1914-1922), quien gobernó durante la Gran Guerra (I Guerra Mundial) y la reconstrucción de la paz; y Francisco, por San Francisco de Asís, su sencillez, la fraternidad, constructor de paz y cuidado de la naturaleza (“casa común”, le llamaría el Papa Francisco).

Ha trascendido que, al término de la Pascua, León XIV dé a conocer su primera encíclica, que llevaría por nombre “Magnifica Humanitas” (Magnífica Humanidad), la cual abordaría el impacto de la inteligencia artificial en el trabajo, las relaciones sociales y la dignidad de la persona, buscando fijar una “brújula moral” en tiempos de cambio tecnológico acelerado.

RASGOS DE SU PONTIFICADO

A un año de su Pontificado, de León XIV se identifica su sobriedad y prudencia comunicativa; más institucional que carismático, pero no menos transformador o disruptivo como lo fue Francisco.

Su espíritu o dimensión como religioso agustino lo transmite constantemente, sea en su convivencia con la Orden de San Agustín, o por sus constantes referencias a su espiritualidad, que se centra en la interioridad, la búsqueda comunitaria de la verdad y la memoria como fundamento de la identidad.

Si Francisco, como jesuita era disciplinado, lo era también en su forma casi unipersonal o de pequeños grupos para gobernar, como apoyarse en un consejo reducido de Cardenales en lugar de acudir a todo el Colegio Cardenalicio.

León XIV, por su parte, ha comenzado su Pontificado convocando a consistorios (reuniones consultivas) de todo el Colegio Cardenalicio. Ha trascendido que ese fue un planteamiento que los Cardenales hicieron durante las reuniones previas al cónclave que lo eligió, y todos los que han estado cerca de él refieren que escucha más de lo que habla.

León XIV muestra un perfil global y de periferias. Tiene una visión y experiencia más global en territorio que sus predecesores. Como superior de los agustinos, recorrió y conoció la vida y caminar de iglesias en diversos países; su origen estadounidense y a la vez desarrollo personal-pastoral latinoamericano lo muestra integrador y de unidad en la diversidad.

Su primer largo viaje pastoral en Africa expresa incluso lo que es, un vínculo del sur y del norte, como el de la Unión American y Perú; comenzar su pontificado por la periferia africana, explotada, en guerras, que apela al norte, hacia los de arriba.

El pasado 7 de enero, en su audiencia general, una ruta a seguir: el Concilio Vaticano II: “Mientras sentimos la llamada a no apagar la profecía y seguir buscando caminos y formas para implementar las intuiciones (del Concilio a 60 años de su conclusión), será importante conocerlo nuevamente de cerca, y hacerlo no a través ‘de oídas’ o de interpretaciones que se han dado, sino releyendo sus Documentos y reflexionando sobre su contenido. De hecho, se trata del Magisterio que constituye todavía hoy la estrella polar del camino de la Iglesia”.

DE ESTILOS Y CONTINUIDAD

Para los observadores, contrastan detalles en el estilo y formas, incluso buscando en ellas afinidades ante grupos polarizantes. Que si es conservador, que si es progresista. Que recupera las tradiciones como el uso de muceta e indumentarias litúrgicas que Francisco relegó; que si usa zapatos negros y no los rojos pontificios; que si regresó a vivir en el tercer piso del Palacio Apostólico y reusar el “segundo Vaticano”, el Palacio de Castel Gandolfo es una muestra de vuelta al pasado, a lo principesco.

El propio León XIV expresó continuidad en lo esencial con Francisco con la Exhortación Apostólica “Dilexi te” (“Te he amado”), sobre el amor hacia los pobres (4 de octubre de 2025): “En continuidad con la encíclica ‘Dilexit nos’, el Papa Francisco estaba preparando, en los últimos meses de su vida, una exhortación apostólica sobre el cuidado de la Iglesia por los pobres y con los pobres, titulada ‘Dilexi te’, imaginando que Cristo se dirigiera a cada uno de ellos diciendo: no tienes poder ni fuerza, pero ‘yo te he amado’ ( Ap 3,9). Habiendo recibido como herencia este proyecto, me alegra hacerlo mío -añadiendo algunas reflexiones- y proponerlo al comienzo de mi pontificado” (4 de octubre de 2025).

Los Cardenales, hace un año, como el profeta Samuel, fueron a buscar a un “León” en Judá, la periferia de los centros de poder, a un pastor de ovejas: Robert Francis Prevost Martínez.

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