Emiliano Sedano Arriaga
(Viernes 3 de junio). Desde la Ciudad del Vaticano, el Papa León XIV recibió la Medalla de la Libertad, otorgada por el Centro Nacional de la Constitución (Estados Unidos); esto, en el marco del 250mo. aniversario de la independencia de ese país.
A través de una videoconferencia con dicho centro, ubicado en la ciudad de Filadelfia (Pensilvania), el Sumo Pontífice dijo que, “como hijo de [ese] gran país, fundado por hombres y mujeres valientes quienes soñaron con libertad y con una mejor vida para ellos y sus familias, [se unía con los asistentes] para pedirle a Dios por bendiciones para el futuro de América, para que los ideales consagrados al principio de la Declaración de Independencia puedan continuar guiando el florecer de la nación en unidad, justicia y paz”.
Derechos inalienables
“Desde nuestra juventud, la mayoría de nosotros hemos admirado la elocuencia [de la Declaración de Independencia estadounidense], su resonancia [con] la ley de la naturaleza y la naturaleza de Dios como la base de la afirmación que todos los hombres y mujeres son creados iguales y dotados por su Creador con ciertos derechos inalienables, incluyendo el derecho a la vida, la libertad y a la búsqueda de la felicidad”, comentó el Papa al respecto.
Salvaguarda de la vida
Sobre este tema, León XIV afirmó que “debemos seguir cultivando [una reverencia] que mueva el corazón de los individuos e inspire leyes que reconozcan y salvaguarden el regalo [de la vida] desde el momento de la concepción hasta la muerte natural”.
El potencial estadounidense
Finalmente, el Obispo de Roma declaró que “la grandeza moral de una nación se manifiesta, sobre todo, en su capacidad de apoyar, proteger y apreciar las vidas de todos; especialmente, las más vulnerables y aquellas cuyo valor es cuestionado”.




