JORGE ROMÁN RAMÍREZ CARRIILLO

Alrededor de 600 sacerdotes de la Arquidiócesis de Guadalajara se reunieron con el Cardenal José Francisco Robles Ortega para celebrar su posada y tener una convivencia fraterna como preparación para vivir la alegría de la Navidad
En un ambiente de gozo y cercanía se realizó la tradicional convivencia de los Sacerdotes de la Arquidiócesis de Guadalajara con motivo del ya cercano Nacimiento de Jesús.
Presbíteros, Obispos Auxiliares y el Cardenal José Francisco Robles Ortega oraron con el rezo del santo Rosario, pidieron posada y reflexionaron juntos sobre la Navidad y la labor pastoral.
“Quiero agradecerles y reconocerles todo su trabajo pastoral en las distintas comunidades y encomiendas que ustedes tienen. Yo estoy muy agradecido con ustedes por su celo pastoral y por su entrega de manera particular. Muy contento por el impulso que están dando en sus Parroquias a nuestro Plan Diocesano de Pastoral, es decir, a la gran Misión de la Misericordia”, expresó el Cardenal José Francisco.
Y señaló que, en el mensaje del Papa Francisco, para el día primero del año sobre el tema de la paz, se encontró una frase y pensé que “el Papa escribió esta frase pensando en Guadalajara, en el proceso que lleva la Arquidiócesis, parece que está mandada hacer, porque “La esperanza nace de la experiencia de la misericordia, que es siempre ilimitada”.
El Pastor originario de Maccota, Jalisco, expresó que la caridad que pongamos en práctica es el mejor camino para fortalecer esta esperanza:
“Estamos trabajando por las obras de misericordia corporales y espirituales en bien de toda nuestra comunidad, pero especialmente en medio de aquellas periferias y aquellos sectores más necesitados. Es muy sencillo captar que viven en desesperanza y en la medida que nosotros les acerquemos la misericordia de Dios en actos, en gestos, en actitudes concretas, en la medida que ellos sientan la experiencia de la misericordia, así en esa medida renacerá su esperanza. El abandono que sentían de Dios”, expresó el Arzobispo de Guadalajara.
En el encuentro fraterno en el Seminario Menor, resaltó la alegría de reencontrase con compañeros de las distintas generaciones, convivir y compartir experiencias en esta fecha tan especial para la Iglesia
Reflexionó que, si el lema del Año Jubilar es Peregrinos de Esperanza, debe nacer de la experiencia de la misericordia, “que es siempre, siempre ilimitada. Pensemos en nuestra vida personal cuando tenemos la debilidad o la desgracia de caer en un pecado, en una falta leve o grave. Como sea, cuando caemos en una falta. Se nos cae la esperanza, como decir la ilusión que yo tenía de perfección, la ilusión que yo tenía de santidad. Veo que no la tengo y no avanzo”.
Y explicó que cuando experimentamos la misericordia de Dios ante nuestras limitaciones y caídas, renace en cada uno la esperanza. Dios está y es mi Padre. Nos ha perdonado. Nos ha abrazado de nuevo.
Entonces se genera la esperanza. De seguir trabajando por la santidad, que es la vocación a la que todos estamos llamados. La misericordia de Dios es ilimitada y cuando la experimentamos, renace, se afianza y crece nuestra esperanza. Eso es lo que hay que vivir.
Y concluyó: “Entonces, esforcémonos, hermanos Sacerdotes por implementar más, más, más las obras de Misericordia en nuestras comunidades, especialmente en aquellos sectores que tenemos como prioritarios, son parte de nuestra comunidad y que no viven muchas veces esa experiencia del amor y la misericordia de Dios”.

