MICHELLE FLETES

Lo que comenzó como una serie de relatos para un grupo de jóvenes, terminó convirtiéndose en una sólida trayectoria literaria
El Pbro. José Luis González Santoscoy ha logrado consolidarse como autor de obras de acompañamientoespiritual y sanación interior, pese a que, como él mismo confiesa para una entrevista con Semanario, jamás imaginó convertirse en escritor.
Hoy suma cuatro libros publicados, un reconocimiento internacional y miles de lectores que han encontrado en sus textos una guía para sanar heridas profundas del corazón.
Su primer libro, Contagiado de Amor, nació en pleno confinamiento por el COVID-19. Como Sacerdoteatendió hospitales durante la emergencia sanitaria y cada noche compartía sus vivencias a través de videollamadas con jóvenes de su comunidad. Fue entonces cuando una de ellas, Ana Laura Trejo, le lanzó la propuesta que cambiaría su rumbo: “Padre, tiene que escribir un libro.”
Aunque al inicio lo descartó por completo, el Pbro. Santoscoy comentó que aquella idea le quedó “dando vueltas”, por lo que al finalizar su servicio en el hospital, reunió 50 historias que lo habían marcado profundamente y decidió plasmarlas. Así surgió su primera obra, publicada hace cinco años, escrita desde la intuición y sin conocimientos formales en redacción o estructura literaria.
Y LLEGARON MÁS
A partir de esa experiencia llegaría una producción constante: Heridas que sanan y dan vida, Por no amar y su más reciente título, El jardinero del alma. Cada uno aborda procesos de sanación interior desde distintas aproximaciones,las cinco leyes de la infancia, los enemigos del amor, o la analogía de un jardín para reconciliarnos con nuestra propia historia. En todos, el autor, también conocido como el “Padre Pollo”, combina re exiones espirituales, relatos de vida y elementos pastorales.
El Padre José Luis recuerda que el mayor reto al comenzar escribir fue encontrar la estructura correcta para transformar sus ideas y experiencias en un libro coherente. Para su primera publicación, la clave fue agrupar las historias por temas, lo que resultó en 14 capítulos centrados en pilares como la familia, la oración, el dolor, la muerte o el sentido cristiano de la vida.
Con el tiempo, desarrolló su propio método, primero define la idea central, después la intención del mensaje y luegotraza un esquema general que incluye historias, reflexiones y el hilo conductor. Aunque consultó técnicas editoriales,reconoce que ninguna se adaptó a su forma natural de escribir, por lo que decidió confiar en su propio estilo.
En cinco años ha logrado casi un libro por año, salvo el último, que le tomó dos años y medio. “Es el libro que más me ha costado por tanta oración, reflexión y lágrimas que hay detrás”. Para él, escribir es un ejercicio espiritual, exige tiempo, disciplina, formación y sobre todo oración.
Por ello, cuando lectores se acercan para agradecerle o compartir cómo sus textos les ayudaron a sanar, asegura que siente una profunda satisfacción y la certeza de que “valió la pena el esfuerzo”
Para quienes sueñan con escribir, pero sienten miedo, el Padre González Santoscoy ofrece un consejo simple pero contundente, empezar. “La escritura es como un músculo. Si no lo activas, se atro a. Pero si escribes diario, aunque sean ideas sueltas, ese músculo se fortalece.”
Ante la duda común sobre el futuro del libro impreso en una era digitalizada, él se muestra optimista. Aunque reconoce que hoy muchos prefieren formatos electrónicos, cree que el libro físico seguirá vivo gracias a quienes disfrutan subrayar, escribir anotaciones y sentir el papel entre las manos. “Mientras la gente lea, donde lea, ya es ganancia”, afirma
