ELBA LORENA SAUCEDO RODRÍGUEZ / COLABORADORA DEL SEM

Practicar la santidad tiene que ser algo habitual para quienes profesamos la fe en Cristo. El Magisterio de la Iglesia y el ejemplo de los santos nos ayudarán a lograrlo. Gracias a su testimonio de vida nos muestran un camino de fe y de virtud.
El pasado 4 de octubre fuimos testigos de la publicación de la exhortación apostólica Dilexi te, (Te he amado) iniciada por el Papa Francisco, concluida y firmada por el Papa León XIV, en donde se nos exhorta a amar, servir y redescubrir el rostro de Jesús en los más pobres; pide a la Iglesia un cambio de mentalidad, en donde podamos ayudar en cualquier dimensión: sea material, social, cultural, moral o espiritual. Aborda el tema de las mujeres víctimas de violencia y exclusión, los niños sin acceso a la educación y a los migrantes rechazados. Es el mismo Cristo que nos invita a practicar la limosna para “tocar la carne sufriente de los pobres” y recordarnos que amar a los pobres es seguir el camino mismo del Evangelio.
La vida de San Martín de Porres dedicada a la oración, la penitencia y el servicio a los pobres, nos da una luz de cómo podemos ayudar a los más necesitados. Este humilde dominico nació el 9 de diciembre de 1579 en Lima, Perú; fue hijo de Juan Porres un noble español y de Ana Velázquez, una mujer negra libre panameña. Siendo pequeño comenzó a mostrar amor y devoción por Dios, lo cual lo motivó a dedicarse a los más pobres. Aunque sufrió discriminación racial y social aprendió de su madre la compasión. Ingresó en 1593 al convento dominico y en 1603 realizó su profesión religiosa; se le adjudicaron los trabajos de limpieza, motivo por el cual fue llamado “fray Escoba”. Fundó un orfanato y un hospital al servicio a los pobres y enfermos. Los animales no se quedaron atrás, pues era conocida su capacidad de amarlos y curarlos.
Martín falleció el 3 de noviembre de 1639 en la misma capital peruana. Se le reconoce por el don de bilocación (estar al mismo tiempo en dos partes) por su incansable caridad para con el prójimo.
Fue canonizado en 1962 por el Papa Juan XXIII, convirtiéndose en el primer santo mulato americano.
Martín es querido e invocado por todos: ricos y pobres, enfermos, hombres de ciencia y por ignorantes. Su estampa acompaña en los viajes, está en las casas y hospitales, en los libros de rezo y en los de estudio.
ENSEÑANZAS:
- Amparar al necesitado sin exclusión de raza o condición social.
- Servir a los demás siempre será motivo de alegría.
- Podemos reconocer en la naturaleza la huella de Dios
SANTORAL / NOVIEMBRE
- Conmemoración de los Fieles Difuntos.
- San Martín de Porres, fraile dominico peruano.
- San Carlos Borromeo, Cardenal italiano.
- San Guido María Conforti, fundador de los Misioneros Xaverianos.
- San Severo de Barcelona, obispo.
- San Ernesto, abad benedictino.
- San Adeodato I, Papa.

