JOSÉ ELÍAS GARCÍA PARRA

Mucha tinta ha corrido y verbo se ha dicho ya sobre la llamada reforma judicial, que al margen de las causas que le dieron origen, el proceso que se gestó para ello y los augurios que se exponen como consecuencias, vemos que es en serio eso de que “va, porque va”. Así, se convocó a un proceso electoral extraordinario federal y locales, en aquellas entidades que ajustaron su marco legal a aquélla, en Jalisco nos esperaremos hasta el proceso electoral del año 2027 por un “carro completo judicial”, para la elección de personas juzgadoras en la titularidad de órganos jurisdiccionales, habiendo iniciando el pasado 30 de marzo las campañas de los aspirantes a ello.
¿ES UN DEBER DEL CATÓLICO PARTICIPAR EN LOS PROCESOS ELECTORALES?
Ha generado diversas opiniones el tema de la participación de los católicos en los procesos electorales, pues, por una parte, la Iglesia Católica, a través de diversos documentos y enseñanzas, ha fomentado la participación de los fieles en la vida pública y política, entendiendo como parte de nuestras responsabilidades de contribuir al bien común de la sociedad. El Concilio Vaticano II, en la Constitución Pastoral Gaudium et spes, destaca la importancia de que los católicos participen en la construcción de una sociedad más justa, de ahí que se hayan publicado diversos documentos que nos instan a participar en la vida política, promoviendo valores como la justicia social, la paz y el respeto a la dignidad humana.
Sin embargo, es necesario contextualizar que también se expone como opuesto a lo antes mencionado, la separación entre el Estado y las iglesias, como en el caso de México se indica en los artículos 40 y 130 de la Constitución federal, sobre la laicidad del Estado, haciéndosele significar como el que las decisiones políticas deben tomarse de manera independiente de las creencias religiosas, lo que implica que, si bien los católicos pueden participar en política, deben hacerlo como ciudadanos, respetando las leyes y el marco constitucional.
Ahora bien, en una lectura amplia que una los deberes del católico en la construcción de una sociedad más justa con los deberes jurídicos del ciudadano, podemos concluir que su participación en los procesos electorales es una responsabilidad y que el ejercicio del derecho al voto es una forma de contribuir a la construcción de una sociedad democrática.
les en la vida política, siempre respetando la separación entre Iglesia y Estado, por lo que la intervención de los fieles en los procesos electorales es vista como una responsabilidad ciudadana importante.
La Iglesia respeta la libertad de conciencia de cada persona para decidir a quién votar o si se abstiene, no se impone una postura política específica a los fieles, pero se les anima a discernir sus decisiones a la luz de los valores del Evangelio. La Iglesia proporciona principios y valores para guiar el discernimiento de los votantes, como la defensa de la vida, la protección de la familia, la promoción de la justicia social y el cuidado del medio ambiente, de ahí que ha realizado llamados a que los católicos participen en las elecciones en general, que su voto sea razonado, siempre en búsqueda del bien común.
Académico de la Universidad del Valle de Atemajac.
elias.garcia@univa.mx
