Inicio Edición ImpresaTema de la semanaLa fe se mantuvo, “hasta encontrarte”

La fe se mantuvo, “hasta encontrarte”

por Emiliano Sedano
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Alejandra Lozano

Cuando tienes un familiar desaparecido, y te llama el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses, se genera una sensación de sentimientos encontrados. Por una parte, es quizá el fin a una búsqueda de años o meses que viene acompañada de ese sentimiento de “por fin te encontré, aunque no de la forma que quería”.

“No era la forma que quería encontrarlo, pero después de cuatro años de batallar, de andar para arriba y para abajo, le doy gracias a Dios por haberme permitido encontrarlo”.
Estas son las palabras de la señora Bertha Alicia Virgen, madre de Jonathan Emmanuel Serratos Virgen, un joven que desapareció el 9 de julio de 2022, hace cuatro años, y quien el pasado mes de septiembre de 2025 fue localizado en una fosa clandestina en Arenales Tapatíos.

Jonathan es el penúltimo de siete hermanos; papá de una niña que al momento de su desaparición tenía nueve años, quien, a decir de toda la familia, era y seguirá siendo lo más importante de su vida.

La pesadilla para la familia Serratos Virgen comenzó el 9 de julio de 2022. Ese día “Jon”, como le decían de cariño, salió a festejar su cumpleaños con amigas y amigos. Terminando la fiesta llevó a algunos de los presentes a su casa, pero él no regreso.

Desde ese momento su búsqueda se convirtió en la prioridad de la familia; fichas por la ciudad, manifestaciones, mantas que se podían apreciar en la glorieta de los Niños Héroes, renombrada “glorieta de las y los desaparecidos”, y pintas en puestos de periódicos, para que todo aquel que circulara por la ciudad recordara que Jonathan seguía sin regresar a casa.

Con un nudo en la garganta, un suspiro que intenta no dejar salir las lágrimas, la señora Bertha Alicia nos compartió que le agradece a Dios haberle permitido ser la mamá de Jonathan por 31 años, a quien describió como un ser maravilloso. También, en medio del dolor, agradeció encontrar a su hijo; por ello les envía este mensaje a todas familias que continúan en la lucha:


“Que tengan mucha fe, que algún día, Dios, después de tanto dolor y tanto todo… ojalá que encuentren a sus hijos de otra forma”.

LLEGAR LOS OJOS Y LOS OÍDOS CORRECTOS

Alfonso Serratos es uno de los hermanos mayores de Jonathan. Yo, Alejandra, quien escribe, lo conocí la madrugada del 14 de noviembre de 2024, cuando en compañía de su amigo Jorge, realizaban una pinta en un puesto de periódicos ubicado en la esquina de Pavo y Juárez. Ahí, junto con un grupo de jóvenes, grababan un documental sobre los casos de desaparición en Jalisco.

Es en ese momento donde empatizas con el dolor y desesperación de las familias que buscan un ser desaparecido. No importa si lo que los ilumina es la luz del sol o de las lámparas del alumbrado público de la ciudad en medio de la noche, lo único importante es que no se olvide que hay alguien que aún no está en casa, que hay una familia incompleta y que el tiempo es oro para poder localizarlo.

Aquella vez Alfonso dijo una frase que eriza la piel: “Es a través de los medios que se puede llegar a los ojos y oídos correctos”, y así fue.

“Es muy fuerte, ya cuando te dicen… pues no esperas esa noticia de esa manera”, compartió Alfonso, mientras sus ojos se pintaban color rojo y recordaba cómo fue recibir junto a sus hermanos esta noticia.


“Se revive la herida, uno tiene la esperanza de volverlo a encontrar, de volverlo a ver”

La familia Serratos Virgen nos compartió que identificaron a su hermano por los lunares que tenía en el brazo; después de eso comenzaron las confrontas, y tras obtener la compatibilidad, fue que “Jon” pudo regresar con su familia, para volverlo a despedir rodeado de amor.

Alfonso agradece a todas las personas que compartieron la ficha de su hermano, a los colectivos, quienes con el paso de los días se convierten en familia, y a todas aquellas personas que no los han dejado caer.

UN GRAN HERMANO

Hoy los recuerdos con Jonathan comienzan a atesorarse y a resguardarse en el corazón, a dejarse ver en el rostro una sonrisa de cuando Alfonso y él competían en el gimnasio midiendo fuerzas, cuando ambos pasaban el tiempo disfrutando del futbol, pues llegó a pertenecer a las fuerzas básicas del club Atlas.

Quien también lo recuerda y lo define como el mejor compañero, amigo y hermano, es Maribel, la más pequeña de la familia. Ellos se llevaban menos de dos años, lo que permitió generar esa complicidad de hermanos, iban a la misma escuela, tenían amigos en común e incluso solían ir juntos al cine.

Hoy esos recuerdos se aferran a la memoria de Maribel, quien con un nudo en la garganta nos compartió que no era la forma en que quería ver de regreso a su hermano, pues al igual que toda la familia tenía la esperanza de verlo regresar con vida, volverlo a abrazar y reír con él. Esa esperanza no se perdió nunca.

“La búsqueda es muy, muy cansada, triste, es muy agobiante el estar pensando ¿dónde estará? ¿si estará bien? Y a pesar de que pedíamos a Dios, a las autoridades y a la sociedad que nos ayudara a encontrarlo, pues no es la respuesta que esperábamos”, es parte de lo que Maribel comentó.

Entre todo este proceso de entender ¿por qué a Jonathan?, Maribel señala que hay algo que aprender, y es a agradecer, porque pudieron recuperar a su hermano de las entrañas de la tierra, situación que no todas las familias que buscan a un ser querido logran. “Hay que buscar la manera de agradecer aunque no haya sido el resultado que esperábamos”.

UN GRAN ESPOSO Y PAPÁ

Al triduo de Misas que se ofreció en memoria de Jonathan, acudió su esposa Rocío Ramírez. Ella actualmente radica en Estados Unidos. Con un semblante que transmite esa sensación de sentimientos encontrados por el fallecimiento del hombre del que se enamoró, al que ama y con quien buscaba formar una familia.

Del tiempo que compartieron juntos, Rocío recuerda a Jon, como un padre e hijo responsable, que siempre priorizó el bienestar de ellas. Con una pausa larga, y buscando con la mirada encontrar las palabras correctas para expresar todo lo que está viviendo, refiere:

“Esto se siente como si estuviera pasando apenas, se están reviviendo muchos sentimientos y pues mal… pero pues”…

Hoy a Rocío le toca decirle adiós a su gran amor, y en medio de todo este dolor, promete recordarlo siempre, y no olvidar a ese gran hombre del que se enamoró.

UN POCO DE PAZ

La hija de Jonathan actualmente tiene 11 años de edad. La familia ya habló con ella y le explicaron que papá fue localizado sin vida, que alguien decidió ponerle fin a su vida, pero que ellos estarán para ella, y que su papá, desde donde está, siempre la va a cuidar.

La familia Serratos Virgen continúa con una silla vacía en casa, pero no con la duda de dónde estará Jonathan. Hoy ellos tienen un cuerpo, un lugar a dónde ir a visitarlo, a platicar con él, momentos que recordar y un duelo qué sobrellevar.

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