Quetzali Cárdenas
Las mamás son vistas como superheroínas, aquellas que su creatividad no tiene límite y su amor infinito es el motor que las impulsa a sacar fuerzas para sus hijos. Sin embargo, detrás de ese discurso hay una realidad que pocas veces se cuestiona, ¿por qué la sociedad reconoce y enaltece el esfuerzo de las madres, pero no lo remunera como el trabajo que realmente es? ¿Qué pasaría si el trabajo de las madres tuviera un salario?
En México, las mujeres trabajan en promedio 61 horas a la semana, mientras que los hombres 58 horas. Sin embargo, la diferencia se vuelve más evidente al observar el trabajo no remunerado; en el caso de las mujeres es de 39.7 horas semanales a labores domésticas, de cuidado y voluntariado, más del doble que los hombres, quienes invierten 18.2 horas. Esto representa una brecha de 21.5 horas.
Además, las mujeres destinan 9.4 horas más a la semana que los hombres al cuidado de niñas y niños de 0 a 5 años, y 5.3 horas más al cuidado de personas enfermas o con discapacidad. Esto según datos de la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT) 2024, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
Lo anterior se traduce en actividades esenciales para la vida diaria como preparar los alimentos, limpiar, organizar el hogar, acompañar tareas escolares, cuidar la salud de los hijos y atender a familiares enfermos o con discapacidad. Son labores que sostienen a las familias, pero que no se reflejan en un salario ni en prestaciones.
¿QUÉ PASARÍA SI LAS MAMÁS RECIBIERAN UN SUELDO?
En 2024, el 54% de las personas que realizaron trabajo no remunerado en los hogares en México fueron mujeres, frente a 46% de hombres. Sin embargo, al medir el tiempo y el valor económico de estas actividades, las mujeres aportaron casi tres cuartas partes del total.
En términos económicos, se estima que cada mujer generó, en promedio, un valor anual de 82 mil 339 pesos por su trabajo no remunerado en el hogar. En comparación, el aporte de los hombres fue de 34 mil 695 pesos al año.
Esto equivale a que, si estas actividades fueran remuneradas, las mujeres recibirían alrededor de 6 mil 861 pesos mensuales, mientras que los hombres percibirían cerca de 2 mil 891 pesos.
Las cifras que expone la Cuenta Satélite del Trabajo No Remunerado de los Hogares de México, permiten dimensionar el aporte económico invisible de millones de madres. No se trata solo de números, sino de reconocer que la maternidad implica jornadas largas, responsabilidades constantes y un impacto directo en la sociedad.
Pensar en la maternidad como un trabajo no pagado no busca restarle valor al amor o al vínculo afectivo, sino todo lo contrario, visibilizar que ese amor también se traduce en esfuerzo, tiempo y dedicación que sostienen la vida cotidiana. Reconocerlo es el primer paso para cuestionar las estructuras que han normalizado que este trabajo recaiga principalmente en las mujeres sin una compensación justa.
La reflexión no es enfocada solo a asignar un salario a las mamás, sino a buscar que se generen políticas públicas, permitirles condiciones laborales y dinámicas familiares más equitativas. Además de implementar una distribución más justa de las tareas del hogar. Todo trabajo merece ser visibilizado, respetado y, principalmente, valorado.


