MICHELLE FLETES


En medio de una de las crisis humanitarias más graves de los últimos años, con miles de vidas perdidas en Gaza e Israel, la Santa Sede mantiene su firme llamado a la paz. Así lo expresó Monseñor Paul Richard Gallagher, Secretario para las Relaciones con los Estados de la Santa Sede, durante una reciente entrevista para Semanario en la que reflexionó sobre el papel que desempeña el Vaticano ante los conflictos internacionales y el compromiso espiritual de los creyentes frente al sufrimiento global.
“El mundo está atravesando un momento difícil”, afirmó con serenidad, haciendo referencia directa a los enfrentamientos armados que desde octubre del año pasado han marcado a la región de Medio Oriente, particularmente por la violencia en Gaza e Israel. Para el representante del Vaticano, el papel del Papa León XIV y de la Santa Sede ha sido constante, alzar la voz, denunciar la violencia y promover una solución negociada que permita detener el derramamiento de sangre.
LLAMADO A LA PAZ
Desde el inicio del conflicto, el Papa ha lanzado múltiples llamados en favor de un cese al fuego, subrayando el sufrimiento de los civiles, en especial del pueblo palestino en Gaza, donde la crisis humanitaria ha alcanzado niveles alarmantes.
“El Santo Padre y la Santa Sede siguen haciendo llamamientos en nombre de la difícil situación de los palestinos en Gaza”, reiteró Mons. Gallagher, recordando también la condena firme del Vaticano ante el ataque perpetrado por Hamás el 7 de octubre, que detonó una nueva ola de violencia en la región.
Aunque la Santa Sede no tiene un ejército ni poder económico, su fuerza diplomática y moral sigue teniendo un peso en la escena internacional. El Secretario para las Relaciones con los Estados de la Santa Sede explicó que se mantienen en contacto constante con las embajadas acreditadas en Roma, así como con sus propios representantes diplomáticos en Israel y Palestina, buscando contribuir en los esfuerzos por construir un camino de diálogo y entendimiento entre los países.
“Apoyamos las negociaciones que todos conocemos, colaboramos con las embajadas y promovemos la paz a toda costa”, aseguró. La acción diplomática del Vaticano se distingue por su carácter silencioso, pero firme, basado en la cooperación y en la búsqueda de consensos que respeten la dignidad humana.
Sin embargo, la respuesta de la Iglesia no se limita a las cúpulas diplomáticas; Mons. Gallagher hizo un llamado a todos los creyentes del mundo a involucrarse desde la oración y la esperanza.
UNIDOS EN ORACIÓN
“Como creyentes, lo más fundamental es rezar. Mantenemos viva la esperanza de que estos terribles conflictos tengan solución, con la gracia de Dios”, expresó, recordando que la fe cristiana no es indiferente ante el dolor del mundo, sino que se convierte en motor de compasión, solidaridad y acción transformadora.
En un momento donde la desesperanza puede volverse contagiosa, Mons. Paul insistió en que no hay que rendirse:
“No debemos renunciar a eso”, mencionó con convicción, refiriéndose a la esperanza de una paz posible. Aunque la solución parezca lejana, la Iglesia Católica sostiene que los pequeños gestos, como la oración constante, la educación para la paz y la ayuda humanitaria, pueden sembrar la semilla de una transformación profunda.
Finalmente, el Secretario para las Relaciones con los Estados de la Santa Sede invitó a los fieles a no permanecer indiferentes ante las guerras que parecen no tener fin, sino a convertirse en artesanos de paz desde su realidad cotidiana, confiando en que, incluso en los momentos más oscuros, Dios puede obrar.
