Sor Campanita
¡Dong… dong… dong! Entre tantas malas noticias, una campana merece sonar con alegría. Jalisco vuelve a colocarse como líder nacional en trasplantes de órganos. Eso significa que, aun en medio del dolor de una despedida, muchas familias siguen diciendo «sí» a regalar vida. Mientras algunos acumulan bienes, otros donan esperanza. Y esa sí es una riqueza que vale la pena presumir.
¡Ton… tan… tin! Cuando un gobierno pretende decidir qué información es verdadera y cuál no, las campanas empiezan a sonar diferente. La libertad de expresión nunca ha sido cómoda para el poder, cualquiera que éste sea. Los Medios pueden equivocarse; los periodistas también. Pero permitir que sea el gobierno quien califique la verdad… eso ya no huele a democracia, sino a censura con perfume nuevo.
¡Tlan… tlan… tlan! La Presidenta propone limitar el uso de celulares en las escuelas. La intención podrá ser buena, pero Sor Campanita siempre ha pensado que educar da mejores frutos que prohibir. Porque los teléfonos no desaparecerán del mundo; lo que sí puede desaparecer es la capacidad de enseñar a usarlos con responsabilidad. Educar forma personas; prohibir solamente cambia el escenario.

¡Tlín… Tlín… Tlín…! El calendario electoral aún no comienza oficialmente, pero algunos aspirantes ya llevan meses haciendo campaña disfrazada de «recorridos ciudadanos», «informes», «encuentros» y toda una colección de eufemismos. Si existiera una disciplina olímpica para adelantarse a los tiempos legales, más de uno ya tendría medalla de oro.
¡Din… don… din…! Las lluvias volvieron a recordarnos que Guadalajara tiene memoria corta. En cada temporal aparecen árboles caídos, autos flotando, colonias inundadas y autoridades sorprendidas… como si el agua hubiera llegado sin avisar. Cada año se hacen exactamente las mismas promesas para que el siguiente vuelva a suceder exactamente lo mismo. Hay ciudades que aprenden de sus tormentas; la nuestra parece coleccionarlas.

