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Francisco, tus amigos de fuera, tus adversarios de dentro

por Quetzali Hernández
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PBRO. GUSTAVO ALEXIS MÁRQUEZ

La muerte de un Pontífice provocó un movimiento mediático e informativo a nivel mundial muy importante. Las reacciones se dieron en todos los niveles: la comunidad católica lloró con pesar la pérdida de un Papa, organizó sus expresiones litúrgicas y plegarias por el fallecido Santo Padre; los jefes mundiales lamentaron la muerte de un líder y resaltaron alguna de sus expresiones o pronunciamientos respecto a los temas universales, o expresaron algún punto en que el jefe del Estado Vaticano influyó positivamente en el curso de la historia; los medios de comunicación prepararon y expusieron semblanzas de su vida y sus viajes, de sus encuentros y procuraron comunicar los principales momentos de la vida del Papa.

Muchos tomaron su postura, otros aprovecharon incluso para publicar las fotografías que se hicieron en algún encuentro con el Papa en Roma o en alguno de sus viajes apostólicos.

Sin embargo, algo que llamó la atención, en estos días, son las opiniones de aquellos que suelen ser críticos a la Iglesia, de quienes son ajenos a la comunidad de creyentes y, sobre todo, de miles de personas que, sin ser católicos, expresaron sus condolencias y opiniones sobre la vida y el ministerio del Papa Francisco.

Desde “fuera” se hacen sentir expresiones de pesar, de dolor, de respeto y admiración por sus enseñanzas. Desde los ámbitos ajenos a la Iglesia, incluso de aquellos que antes no lo habrían hecho (países árabes y lideres religiosos musulmanes) abiertamente expresaron sus condolencias.

ADVERSARIOS DE CASA

Curioso que hay sectores “dentro” que se complacieron con su muerte, que deseaban hace tiempo que ocurriera, que sienten ser más sabios que el mismo Espíritu de Dios y más capaces para guiar la Iglesia que el mismo Papa.

Con todo, el Papa Francisco no tuvo miedo al qué dirán y no se cansó, hasta el último momento, de salir al encuentro de los demás, de buscar incansablemente la paz y el diálogo entre los países en conflicto bélico, de continuar la lucha contra los abusos de menores y personas vulnerables por integrantes de la Iglesia, de renovar las estructuras eclesiales y, sobre todo, de mostrar a todos el rostro misericordioso de Dios.

El Papa Francisco fue fiel a sus convicciones y coherente con su pensar, serio en su discernimiento y atento a los signos de los tiempos, de ahí que las periferias hoy lloren su muerte y agradezcan a Dios (a su modo) su vida, testimonio y enseñanza. Buena Pascua, Papa Francisco.

AVENTURAS DE RIESGO

No es de extrañar, los gestos del Papa Francisco fueron contundentes: la riesgosa visita a Irak y, sobre todo, al Gran Ayatolá Al-Sistani, el más importante líder chiita, tocar a la puerta (literal) de la embajada de Rusia ante la Santa Sede, cuando iniciaron los ataques contra Ucrania, besar los pies de los líderes enemigos de Sudán del Sur para suplicar que cesaran la guerra civil, la denuncia contra el antisemitismo creciente, pero también su férrea defensa al pueblo palestino, el encuentro personal con sus críticos y con personas con quienes, por sus posturas, generaron controversia mediática.

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